_Dios Existe – Es perfecto, es omnipotente y omnipresente – Es Creador de todo lo existente – Es un Dios personal, es Verdad, Justicia y Misericordia – Es creador de la humanidad a su imagen y semejanza.
-Creò al hombre de la nada – Lo ubicò en el paraíso terrenal donde fue puesto a prueba – La humanidad no superò la prueba y fue expulsada del paraíso al mundo de lo efìmero, de lo perecedero, de lo cambiante, donde conviven la verdad y la mentira, lo bueno y lo malo – En caso de haber superado el exàmen, la humanidad hubiera ascendido al Reino de los cielos y por lo tanto hubiera dejado de ser materia y sería espíritu puro, sería un àngel, formando parte de los seres superiores perfectos que habitan junto a su creador.
El mundo donde fue arrojado es un mundo de grandes pecados, donde el hombre no encuentra ni encontrarà la felicidad que tanto anhela – La inteligencia humana ha sido dañada severamente por causa del pecado original y por lo tanto pese a los enormes esfuerzos que ha realizado no consigue encontrar la verdad acerca de su existencia y su destino – Dicha Verdad no puede ser hallada con el uso exclusivo de la razón.
-Dios conociendo la espantosa realidad en la que cayò su creatura fue revelando gradualmente la Verdad, preparando un Plan de salvación que se inicia con la elección de un Pueblo (el Pueblo Judìo) y que llega a la plenitud con la encarnaciòn de su único hijo Jesucristo, quien se convierte en el Redentor y guía de la humanidad.
El hijo de Dios, no obstante ser eterno, se hace humano, rebajándose en su condición pese a ser perfecto como su Padre celestial, sin haber cometido jamàs un pecado formò parte de la fila de los pecadores y se bautizò en el Rìo Jordàn. Inicia su predicaciòn llamando a la conversión y a tener Fe en su palabra. Supera todas las tentaciones y obstáculos que se originan en satanàs, padre de la mentira. Jesùs convoca a la humanidad a seguir su camino (Yo soy el camino, la verdad y la vida) y no obstante advertir la opresión de su Pueblo elegido por parte del imperio romano, su enseñanza es que no estamos esclavizados por hombres ni reinos efìmeros de este mundo, sino por nuestros pecados y por lo tanto nos pide arrepentimiento, cambio de raíz en nuestra vida cotidiana, padecer al mundo antes que ser cómplice del mismo, evitar los privilegios mundanos y solamente aspirar a llegar al Reino de los cielos, que es el único lugar donde encontraremos la plena felicidad; Es decir, no debemos apostar a este mundo infestado de pecado y corrupción que será destruido (este no es mi Reino) y debemos esperar la dicha en la vida eterna, el Reino de Jesùs. (“…….Ustedes son de abajo, yo soy de arriba. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo……”-Juan 8).
Anunciò la venida del Reino de Dios, el perdón de los pecados y la salvación de la humanidad, lo cual implica que el creador, luego de castigar a la humanidad y hacerla descender del paraíso terrenal al mundo temporal resuelve reconciliarse mediante la intervención de su hijo único, el cual en el tiempo que permaneció en la tierra además de predicar las Bienaventuranzas y enseñar el camino de la salvación entregò su vida para la salvación de la humanidad, habiendo tenido que sufrir humillaciones, flagelaciones, insultos, toda clase de ofensas y el rechazo de su pueblo para culminar condenado a morir en la Cruz como delincuente (“fue contado entre los malhechores”- Marcos 15- Isaias 53-12) para de este modo cumplir con la voluntad de su Padre celestial quien consintió el sacrificio de su hijo para redimir a la humanidad caída en el acto de amor màs grande que se haya producido.
Es decir, que fue necesario sacrificar al hijo predilecto, el perfecto, el mejor de todos los seres que pisaron la tierra para permitir la salvación de los pecadores. Esto significa que si debió llegarse a ese extremo es porque los agravios de la humanidad para con Dios han sido enormes; En primer lugar el fracaso humano se dio incomprensiblemente en el paraíso, donde nada le faltaba, no pudiendo superar la prueba y en segundo tèrmino en este mundo cuando Dios decide rescatar a su creatura expulsada mediante la Ley que èl mismo le transmite a Moisès, desprendiéndose de la lectura del Antiguo Testamento la constante desobediencia a los mandatos del Creador, sumado a ello las permanentes persecuciones y crímenes que tuvieron que soportar los enviados elegidos por Dios.
Ante semejantes y rotundos fracasos, en una muestra contundente de la misericordia divina, Dios toma la tremenda decisión de sacrificar a su hijo como última y única alternativa para salvar a la humanidad; Es decir Dios concedió a los hombres diversas oportunidades para que alcanzaran la Beatitud eterna pero siempre fracasaron (Jesùs conociendo la ignorancia y la permanente falibilidad humana, advierte: “……No juzguen a los demás y no serán juzgados ustedes. Porque de la misma manera que ustedes juzguen, asì serán juzgados, y la misma medida que ustedes usen para los demás, será usada para ustedes. ¿Qué pasa? Ves la pelusa en el ojo de tu hermano, ¿y no te das cuenta del tronco que hay en el tuyo?…….Hipòcrita saca primero el tronco que tienes en tu ojo…….”- Mateo 7) de allì que finalmente tuvo que recurrir al matirio de Jesucristo (la única alternativa) para lograr la reconciliación y redención; Esto significa que podemos aspirar a los Bienes celestiales solo por los mèritos de Jesùs.
En este estado de situación nuestro objetivo consiste en seguir el camino y las enseñanzas del Salvador, tomar la cruz que nos toque (mientras màs pesada mejor, aunque cueste entenderlo) y ofrecer nuestros sufrimientos para la Gloria de Dios Padre, su hijo Jesucristo y el Espíritu Santo.
Resulta incomprensible para la razón y la lógica humana y mundana que Seres perfectísimos, libres de pecado, eternos, poderosísimos, dotados de las màs sublimes virtudes hayan realizado un sacrificio como el descripto en favor y beneficio de seres tan imperfectos. Solo lo explica el amor, solo en ese contexto encontraremos una explicación; Parece irracional y lo es; La razón no lo podrìa entender jamàs a no ser que sea iluminada por la Fe, es decir, para entender el Plan de Dios la razón resulta extremadamente limitada y aunque reuniéramos a los pensadores y científicos màs capaces de la historia no lo entenderìan.
Màs allà de su desprecio por las falsas creencias, las idolatrìas y las grotescas mitologías, el creador advirtió el esfuerzo humano por descubrir la verdad. Es conmovedora la incesante búsqueda de Buda (Sidarta Gautama) en India, la desesperación de Heraclito en la antigua Grecia, los interrogantes cargados de profundidad de Sòcrates y las formidables especulaciones de Platòn y Aristòteles en la misma región y muchos màs…….Pero ninguno podía ni siquiera aproximarse al conocimiento de la esencia de Dios, del porque de nuestra presencia en este lugar y acerca de nuestro destino. La explicación solo podía venir del creador a través de su Revelaciòn, la cual fue gradual pero que alcanzò la plenitud con la palabra de su hijo Jesùs convertido en hombre quien quitò todos los velos y expuso la verdad verdadera, la única verdad (“……El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios està cerca. Cambien sus caminos y crean en la Buena Nueva…..”- (Marcos 1).
(“……..Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mì no permanezca en tinieblas…….” – Juan – 12; “……..Nadie puede venir a mì sino lo atrae el Padre que me envió……..seràn todos enseñados por Dios y es asì como viene a mì toda persona que ha escuchado al Padre y ha recibido su enseñanza…….” – Juan 6); (“…….Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sì Padre, pues asì fue de tu agrado…..”- Mateo 11).
La verdad de Dios, que, reitero, es la única verdad, se opone al mundo (Razòn por la cual el mundo rechazò a Jesùs “…….el mundo…….a mì sì que me odia, porque yo muestro que sus obras son malas……”- Juan 7; “……. Si el mundo los odia sepan que antes me odiò a mì. No sería lo mismo si ustedes fueran del mundo, pues el mundo ama lo que es suyo. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los elegí de en medio del mundo, y por eso el mundo los odia……..Si a mì me han perseguido, también los perseguirán a ustedes……..”; “…….Yo les he dado tu mensaje y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo…….” – Juan17) por lo que se dijo precedentemente, esto es, que la razón y la lógica mundana no logran captar el mensaje divino, por motivo de que el mundo (gobernado por satanàs “……el que gobierna este mundo……” – Juan 14)) solo entiende de cosas materiales y vive en función del dinero (“…….el Espìritu de Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce……” – Juan 14). El dinero ha sido y es el factor determinante en el desarrollo de las sociedades humanas de todos los tiempos y por lo tanto determinante en la conformaciòn de las instituciones que rigen al mundo y a la humanidad y tal circunstancia resulta incompatible con los designios de Dios (Nadie puede servir a dos patrones: necesariamente odiarà a uno y amarà al otro, o bien cuidarà al primero y y despreciarà al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero- Mateo 6). (“……No ruego por el mundo, sino por los que son tuyos y que tu me diste…….” – Juan 17).
En este contexto el creyente tiene señalado el camino por el propio Jesùs quien aconsejò que estemos en el mundo pero que no seamos del mundo.
La diferencia estaría en que mientras el mundo centra toda su vida en el dinero y en lo material y tiene solo fines materiales y temporales, el que cree en la palabra de Dios sabe que su fin es espiritual, que si bien debe mantenerse por un tiempo en este lugar y cumplir una determinada misión y funciòn, su objetivo principal es la trascendencia, es decir, ser un bienaventurado y alcanzar la vida eterna.
Jesucristo padeció al mundo desde su nacimiento (huìda a Egipto), tuvo que soportar a lo largo de sus días en la tierra el comprobar los pecados continuos de la humanidad, la maldad, la mentira, el rencor entre sus contemporáneos y las ofensas para con el creador, su Padre, con la permanente desobediencia de sus mandamientos: (“!Que generación tan incrédula y malvada¡ ¿Hasta cuando estarè entre ustedes?, ¿Hasta cuando tendrè que soportarlos? – Mateo 17); Ya en la adultez (cerca de los treinta años) iniciarìa la predicaciòn del evangelio luego de su Bautismo llamando a la conversión y anunciando la llegada del Reino de los cielos; Serìa tentado en el desierto por satanàs, quien le ofrece todos los reinos de este mundo a cambio de adoraciòn, ofrecimiento que es rechazado por Jesùs; De esta escena surge nítidamente quien detenta el poder sobre los distintos reinos de este mundo, ejerciendo su dominio no solo respecto del poder político sino también sobre toda forma de ejercer el poder, sea el poder financiero, económico, comercial, etc., resultando lamentable y grotesca, a lo largo de la historia, la ambición y lucha desmedida del hombre por adueñarse de alguno de los poderes mencionados, cuando en realidad si logra el objetivo es solo para transformarse en un triste gerente de satanàs con las derivaciones que eso conlleva (inexorablemente habrá caìdo en la peor de las trampas, inexorablemente se corromperà y corromperà, inexorablemente se alejarà del camino de salvación enseñado por Jesucristo para trascender al Reino de los cielos y llegar a la vida eterna);Debe tenerse presente en todo momento que vivimos encarcelados dentro de un cuerpo corruptible y perecedero y a su vez encarcelados junto a nuestros semejantes en una cárcel mucho màs grande que es el mundo, desprendiéndose de ello que es muy tonto pasar esta vida efìmera ambicionando ser solo el administrador de la gran cárcel respondiendo a las directivas del enemigo de Dios.
En cambio la actitud de Jesùs en el desierto rechazando todo poder mundano, despreciando todo poder mundano, se convierte en el camino a seguir por los creyentes que aspiran a la vida eterna. Cristo nos enseña cual es la forma de liberarnos de la cárcel en que vivimos. (“…….Los reyes de las naciones las gobiernan como dueños, y los mismos que las oprimen se hacen llamar bienhechores…….Pero no será asì entre ustedes. Al contrario, el màs importante entre ustedes debe portarse como si fuera el último, y el que manda como si fuera el que sirve……..” – Lucas – 22). Cristo determina un modo de proceder que es la antítesis del proceder del mundo.
El curso de la historia nos demuestra que generación tras generación han ido cambiando los poderosos del mundo y sin embargo nada ha cambiado por ese lado. Si cambiamos un poderoso por otro nuevo, èste se comportarà del mismo modo pues inmediatamente se darà cuenta que para mantener su poder o fortuna tendrá que seguir los mismos métodos y someterse a las mismas reglas que el anterior volviéndose cada vez màs ambicioso e inescrupuloso porque el ambiente en el que se mueve asì lo exige. Habrà caìdo en una trampa cuya única salida es Dios y en esos niveles es muy difícil creer en la Revelaciòn divina. Solo cabe orar por ellos.
El desprecio de Jesùs por las riquezas y poder de este mundo no solo se manifiesta en el momento de las tentaciones en el desierto, se desprende de sus propios actos y de sus dichos cuando refiere a lo difícil que es para un rico la entrada al cielo (Mateo 19), de su ira en el templo respecto de los mercaderes y cambistas. (Jesùs que era rico se hizo pobre-Corintios 2).
El Pueblo elegido esperaba la llegada de un Mesìas libertador, que los liberara de la opresión romana; El Mesìas llegó, sin embargo, su actitud ante la dominación imperial no resultò la esperada por los humanos; Para Jesùs la causa de la opresión del Poder político, de la injusticia, de la esclavitud era y es el pecado. La humanidad fue expulsada del Paraìso por haber pecado gravemente contra Dios y fue arrojada a esta gran cárcel que es el mundo. Dios intenta por todos los medios rescatar al hombre y advirtiendo que el hombre es incapaz de salvarse por mèritos propios es que debe recurrir a lo que ni el creador ni nadie en el Reino de los cielos querìa, esto es, el sacrificio del hijo de Dios; Por esa razón Cristo se hace hombre y es sacrificado en este mundo, se convierte en el Redentor y de ese modo su Padre, que es el nuestro, se reconcilia con la humanidad; Cristo, el Cordero degollado, luego de descender a los infiernos, resucita y asciende a los Cielos donde es recibido con jùbilo luego de haber cumplido perfectamente su misión, habiendo vencido al mundo, tal cual el propio Jesùs lo anticipara durante su prèdica en la tierra.
Resulta paradójico que mientras en la tierra toda la humanidad (que en esa generación estaba representada por romanos, judíos, saduceos, fariseos, herodianos, y todo el pueblo) festejaban y se felicitaban los unos a los otros por haber terminado con la vida del predicador de Galilea, en el Reino de los Cielos (el verdadero Reino, el Reino de Dios, el único Reino) era glorificado y sentado a la diestra de Dios Padre.
Una vez màs la humanidad se había equivocado, pero esta vez fue demasiado grave. La humanidad toda, la de todos los tiempos, había cometido el peor crimen de este mundo, había asesinado al hijo de Dios que había bajado a la tierra a redimir los pecados humanos para lograr la salvación de las almas para asì poder alcanzar la vida eterna. Se había asesinado al màs inocente de los inocentes, al mejor Ser que pisò la tierra, al que dio su vida por amor, al Rey de Reyes. (“…….No juzguen y no serán juzgados; No condenen y no serán condenados…….con la medida que ustedes midan serán medidos ustedes…….” – Lucas 6).
Esperaban un Mesìas que terminara con la opresión romana, pues no solo logró eso, además terminò con el imperio romano y por ende con todos los imperios y reinos de este mundo de allì en adelante y por los siglos de los siglos.
Los Reinos de ese tiempo, de antes y después (los mismos que le ofreció el diablo en el desierto y que Jesùs rechazò) fueron vencidos todos juntos y al mismo tiempo por la sangre del Cordero. Se tiene que tener presente que el dueño de los reinos vencidos es satanàs quien utiliza sutilmente las instituciones que tienen poder (políticas, económicas, financieras, comerciales, etc.) para corromper a los màs ambiciosos e inescrupulosos. Los hombres que ocupan posiciones de poder (y que se sienten orgullosos por ello sin saber que han caìdo en una enorme trampa) son utilizados primero para su propia perdición o autodestrucción y luego para atraer a los demás y enredarlos en el mismo cìrculo. Jesùs rechazò el poder mundano que se le ofreció en el desierto. Todo poder mundano institucionalizado o no, no pertenece a Dios sino al diablo, el príncipe de la mentira, como lo llamò Jesùs, de allì que las instituciones mundanas serán destruìdas y desaparecerán tarde o temprano; Solo en la Iglesia Catòlica las puertas del infierno no prevalecerán porque ha sido creada por Dios y es la Instituciòn en donde se han producido los mayores y mejores testimonios de Fe en la obra de Dios y que pese a los graves errores cometidos a lo largo de la historia y a su crisis actual, es la Iglesia de Cristo, de la Santìsima Virgen Marìa, de los apóstoles, de los mártires, de los grandes Santos y Santas. La Iglesia que reúne a lo mejor de la existencia humana de todos los tiempos y que forma parte de la Iglesia triunfante.
El imperio romano ha sido el imperio màs importante de la historia humana (Cristo vivió, murió y resucitò en ese tiempo y durante el reinado de los Cèsares y es en ese periodo que satanàs, a sabiendas de que era el momento màs importante de la historia, reunió y organizò a las fuerzas del mal como nunca antes lo había hecho ni lo hará después, para destruir la misión de Cristo y por ende el plan redentor de Dios) y fue destruido con el martirio del hijo de Dios. Fue el último de los imperios (o reinos) que tuvo poder en la tierra. Era el único que podía cambiar el curso y el destino de la humanidad y evitar que se cumpla el Plan de Dios (los imperios posteriores, en su mayoría Provincias de Roma o derivaciones de ellas no tuvieron esa oportunidad). El Plan divino no se hubiera concretado si Jesùs fracasaba, esto es, si hubiera sucumbido a las tentaciones en el desierto, sino hubiera dado su vida por amor a la humanidad, si no hubiera aceptado los designios de su Padre de ser martirizado y crucificado, si no hubiera resucitado.
La Victoria del maestro de Galilea significa el fin de este mundo ((Luego de la Resurrecciòn- Año 33 d.c.- Jesùs dijo: “Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos……Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia”- Mateo 28), es decir, que Jesùs ejerce desde su Asunciòn a los cielos de pleno dominio sobre todo lo que ocurre, aunque tengan que pasar varias generaciones para que las personas se den cuenta (los contemporáneos de Jesùs solo vieron al imperio romano en todo su esplendor pero no pudieron ver su desastroso final).
Roma absorbió a la cultura griega y sus creencias religiosas. Grecia se había desarrollado ampliamente en arte, arquitectura, filosofía, literatura, etc., sentando las bases de la cultura occidental, pero no logró cohesionarse y organizarse jurídica y políticamente de modo estable (la prueba de ello es que a la muerte de Alejandro Magno, Grecia se desintegrò en todos los òrdenes).
Roma, en cambio, desarrollò, desde los tiempos de la Repùblica, un gran sistema jurìdico, político y militar que se tradujo en la conformaciòn de sòlidas instituciones que le permitieron crecer y superar a todos sus adversarios (el principal era Cartago) para convertirse en la dueña del mar mediterraneo y por ende ejercer dominio absoluto en el mundo de entonces. Las Conquistas y ambiciones personales del muy popular Julio Cèsar desembocan en su asesinato en el Senado romano por parte de los otros nobles patricios que temìan perder sus privilegios. La muerte de Cèsar generò la indignación del pueblo romano hacia la nobleza, la que luego de ser derrotada militarmente y totalmente acorralada decide negociar su situación con el heredero de Julio Cèsar, es decir, Cayo Cèsar Octavio Augusto; De estos sucesos surgirà la conformaciòn de una nueva estructura jurídica y política que se denominarà “imperio” y que será diseñada por Augusto, quien será el arquitecto terrenal del màs grande imperio de todos los tiempos,
Combinando la cultura greco-romana, con aspectos de la organización republicana, Augusto, convertido en emperador, creò un Sistema Institucional jurídico, político y militar cuyo centro era el culto al emperador. Regulò todos los aspectos de la vida privada y pública del imperio y determinò un modo de ejercer el poder que perdura hasta la fecha.
No obstante que el Règimen imperial perdurò casi cinco siglos, de allì en adelante, la lucha y el ejercicio del poder, esto es la política, se desarrollò de la misma manera en todas las generaciones y en todos los lugares.
Pueden haber cambiado, a lo largo de la historia, las formas y los nombres pero lo que no cambiò nunca son los métodos y la lógica de la política; Augusto impuso un modo de hacer política y de manejar el poder que sistemáticamente se repite hasta nuestros días (“…….Los reyes de las naciones las gobiernan como dueños, y los mismos que las oprimen se hacen llamar bienhechores…….” – Lucas – 22); (“……Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. Pero no será asì entre ustedes…….”- Mateo 20); Ahora bien, entonces si Cayo Cèsar Octavio Augusto resultò ser el primer político también fue el último.
El Hijo de Dios vino al mundo durante el prolongado reinado de Augusto y es crucificado durante el mandato de Tiberio (heredero del Cèsar). La Ejecuciòn del Mesìas fue decretada por un Gobernador Romano en la lejana Jerusalen, Ciudad que pertenecía a la Provincia de Judea (Jurisdicciòn del imperio romano).
Jesùs de Nazareth ascendió victoriosamente al Reino de los cielos luego de haber cumplido con su misión de salvar a la humanidad de todos los tiempos. Para alcanzar semejante victoria, como condición sine quanon, debió ser martirizado, deshonrado, humillado y ejecutado, sin defenderse, como un delincuente (“……No tengo por que defender mi honor, hay otro que se preocupa por mì y hará justicia……”- Juan 8) por la autoridad política (según la legislación vigente entonces en Judea, solo la autoridad romana podía ordenar ejecuciones), es decir, que sin la orden del Gobernador Poncio Pilatos no se hubiera cumplido la parte màs importante del Plan de Redenciòn divino.
La estructura diseñada en la tierra por el màs influyente político de la historia Cayo Cèsar Octavio Augusto (arquitecto del mayor imperio de todos los tiempos, el imperio romano, pero cuyo real origen es el reino de las tinieblas comandado por satanàs) fue aniquilada por un humilde carpintero judío, desde una cruz, en la remota Provincia romana de Judea. (Luego de la Resurrecciòn- Año 33 d.c.- Jesùs dijo: “Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos……Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia”- Mateo 28); (…….¿Que juicio? El del Gobernador de este mundo: ya ha sido condenado…….” – Juan 16; “…….Ahora es el juicio de este mundo, ahora el que gobierna este mundo va a ser echado afuera, y yo cuando haya sido levantado de la tierra, atraerè a todos a mì…….” – Juan 12); No obstante el poder mundano (sea manejado por Emperadores, Reyes, Prìncipes medievales, Presidentes, Polìticos, Financistas, Empresarios, Industriales o quien sea) permanece y sigue actuando conforme la lógica de Augusto, utilizando los mismos métodos (la mentira es una constante), las mismas justificaciones, las mismas razones. Existe una lógica del modo de ejercer el poder que solo ha cambiado en las formas pero para nada en el fondo (“…….Los reyes de las naciones las gobiernan como dueños, y los mismos que las oprimen se hacen llamar bienhechores…….” – Lucas – 22). La Burguesìa post- Revoluciòn industrial y post- Revoluciòn francesa aparenta moverse de distinta forma a como lo hacìa la Nobleza antes de dichas Revoluciones (asì llamadas pero que de Revoluciones nunca tuvieron nada- solo significaron el cambio de una elite de poder por otra) pero en el fondo utiliza los mismos métodos y tiene las mismas ambiciones desmedidas y pretensiones y cuenta con los mismos privilegios en Sociedades en las que constituyen una èlite que lo domina todo y cuyo sistema se sostiene en la explotación de los demás y en el profundo amor por el dinero y cuyas consecuencias han sido espeluznantes (como era de esperarse de un sistema cuyo motor es el afán de lucro): La revolución industrial, esto es el desarrollo descomunal de las màquinas a partir del siglo XVIII que se acentúa y crece significativamente en los siglos XIX y XX, con consecuencias negativas desde el principio; Las fàbricas se convirtieron en campos de concentración y de esclavitud de hombres, mujeres y niños primero en los países industrializados y luego la explotación, esclavitud y sometimiento se extendió a los países productores de materias primas con la utilización de mano de obra esclava proveniente principalmente de Africa. La Revoluciòn francesa, que en realidad significò el ascenso al poder de la burguesìa comercial e industrial, masonerìa atea mediante, para apropiarse con la utilización del terror y la guillotina del país católico màs importante del mundo en ese entonces y que generò persecuciones y masacres despiadadas especialmente dirigidas a todo lo que tuviera vinculación con el catolicismo, resultando Robespierre el personaje visible màs influyente de un movimiento antirreligioso, profundamente ateo que se proponía construir un mundo como si Dios no existiera, basado exclusivamente en la razón (¡humana!), de hecho, el mencionado Robespierre pretendió cambiar el culto católico por el culto a la Diosa Razòn (que en realidad era la razón del dinero de la burguesìa). Conquistada Francia se utilizò a otro grotesco individuo, Napoleòn Bonaparte para que pusiera orden en su nación y para que luego extendiera con el uso de las armas los “ideales” revolucionarios por el resto de Europa, sobre todo en la legislación (el famoso còdigo civil napoleónico (del que Napoleòn seguro que no entendió nada) cuyo pilar fundamental era la protección de la propiedad privada (de los poderosos) y que luego influyera notoriamente en el derecho civil de Europa y Amèrica). Europa fue llevada a las sangrientas “guerras napoleónicas” en las que se disputaban la supremacía económica las distintas elites tanto las que provenían del antiguo règimen como las emergentes en esos perìodos. Una vez que Bonaparte dejó de ser útil a la burguesìa dominante fue arrancado del poder definitivamente.
Finalmente y luego de ensayar, durante unas décadas, distintos modelos o engendros de organización jurídico-polìtico-econòmico, cuando encontraron el sistema político títere adecuado a sus intereses, se llegó a un equilibrio de poder en un aparente nuevo orden, que en realidad lo único de novedoso que tenía era el cambio de una nobleza por otra cuya fuente de poder se encontraba en las manufacturas. Eso sì, se iniciaba una era extremadamente materialista, donde una vez mas la humanidad creìa que evolucionaba cuando en realidad retrocedìa, donde el poder burgués, primero desde la industria y luego desde lo financiero disciplinarìa al mundo entero con sus “ideales liberales” que afectaron a los intelectuales, a la religión y al resto de la sociedad. De este modo con procesos originados en dos provincias del antiguo imperio romano se comenzaba a delinear el mundo contemporáneo cuyas derivaciones resultaron nefastas (el mundo seguía funcionando con la misma lógica de Augusto y los Cèsares de la antigua Roma): El Sistema económico capitalista centrado en el fin de lucro y la maximización del beneficio económico a cualquier precio, motivado en un profundo amor al dinero (Nadie puede servir a dos patrones: necesariamente odiarà a uno y amarà al otro, o bien cuidarà al primero y y despreciarà al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero- Mateo 6) y enorme desprecio al ser humano, que se ha manifestado en genocidios permanentes, los aterradores totalitarismos del siglo xx con sus atroces consecuencias en el mundo entero, las guerras màs monstruosas de la historia que fueron las dos guerras mundiales del siglo XX, las opresiones constantes de los màs poderosos sobre los màs débiles, las colonizaciones màs cruentas, múltiples y variadas guerras y conflictos, algunos que se proyectan hasta el presente como el que afecta a Medio Oriente, donde los intereses económicos, en particular los vinculados con el petróleo han convertido a la región en un polvorìn permanente, donde se han sucedido y se suceden invasiones, guerras, genocidios y un clima de tensión alarmante, con inspiraciòn solo en el dinero, y afectación gravísima a los derechos y libertades humanas, la denominada guerra fría bipolar, que se extendió durante casi cuarenta años y que generò un impresionante negocio derivado de la producción y venta de armas, donde dos centros de poder armados poderosamente fingían la posibilidad de una inminente guerra nuclear para tener sometidos a sus respectivos países satélites y al mundo entero, generando guerras sin sentido, desestabilizando institucionalmente a naciones enteras con la instauración de règimenes autoritarios que desembocaron en monstruosos genocidios, desaparición de personas y campos clandestinos de concentración donde se torturò y asesinò salvajemente a seres humanos, casos que en su gran mayoría no han sido resueltos judicialmente, aùn, pese a los retornos democráticos en los paìses afectados. Y las derivaciones son màs: la indiferencia religiosa y una profunda crisis moral y cultural, la destruccciòn de la familia, la deshumanización (los seres humanos de hoy se parecen cada vez màs a un robot manejado a control remoto), la enorme desigualdad social y la cruel explotación laboral, la contaminación ambiental iniciada en los orígenes de la Revoluciòn industrial y que a consecuencia de la ambición desmedida por la obtenciòn de ganancias por parte de los señores dueños del dinero y la obsesión por consumir bienes materiales de parte de todas las sociedades, principalmente aquellas que disponen de suficiente poder adquisitivo, el desarrollo gigantesco del crimen organizado, en especial, el vinculado al narcotráfico, la trata sexual y laboral de personas, el tràfico ilegal de armas, el comercio ilegal, etc. convertidos en negocios inmensos de alcance mundial cuyos principales beneficiarios son justamente la mencionada burguesìa que controla y utiliza para tales fines a un sistema financiero internacional (con sus delictivos paraísos fiscales), espantosamente especulativo y corrupto (Nadie puede servir a dos patrones: necesariamente odiarà a uno y amarà al otro, o bien cuidarà al primero y y despreciarà al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero- Mateo 6), convertido en una organización criminal todopoderosa que además de sostener, encubrir y blanquear el trafico y comercio de drogas, personas y armas y la corrupción política y econòmica se vale de productos financieros sofisticados para estafar a pequeños inversores y desestabilizar a naciones enteras con la única finalidad de multiplicar rápidamente el dinero; Todo ello contando, obviamente, con la complicidad del poder político y sus fuerzas militares y de seguridad y el poder judicial que han sido siempre meros instrumentos al servicio de los dueños del Dios dinero. La sumatoria da como resultado la conformaciòn de un monstruo (sistema monstruoso en un mundo monstruoso) al que terminan adhiriéndose consciente o inconscientemente la mayoría de las personas (Son pocos los que eligen el camino correcto (el que nos enseñò Jesùs) que sin dudas es el màs duro y difícil de transitar. La gran mayoría se decide por el recorrido màs fácil).
“Los proyectos de la carne están en contra de Dios, pues la carne no se somete a la ley de Dios……Por eso los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”. (Romanos 8).
“No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino mas bien transfórmense a partir de una renovación interior. Asì sabrán distinguir cual es la voluntad de Dios, lo que le agrada, lo que es perfecto……”. (Romanos 12).
No obstante, como se expresó anteriormente, el Poder mundano ha sido vencido por Cristo en tiempos de los Cèsares en la antigua Roma (Luego de la Resurrecciòn- Año 33 d.c.- Jesùs dijo: “Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos……Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia”- Mateo 28) y ha quedado como un espejismo (parece que es pero no es), es decir, que ha dejado de ser, lo cual implica que ya no puede hacer nada para cambiar el destino de la humanidad. Funciona de un modo mecànico, repetitivo, previsible (solo para que Dios ponga a prueba a sus hijos elegidos en particular), pero el que ejerce verdadero dominio y señorìo es el Hijo de Dios, Jesùs, quien es el único Rey y que espera pacientemente la consumación de la obra de su Padre. Luego de su asunción (¿Que juicio? El del Gobernador de este mundo: ya ha sido condenado…….” – Juan 16; “…….Ahora es el juicio de este mundo, ahora el que gobierna este mundo va a ser echado afuera, y yo cuando haya sido levantado de la tierra, atraerè a todos a mì…….” – Juan 12) ha sido coronado Rey de la humanidad en el único lugar donde los títulos y honores tienen validez por los siglos de los siglos, esto es, en el Reino de los Cielos donde desde hace tiempo que lo saben. Solo falta que se enteren todos los que viven en este minúsculo lugar de la existencia. Luego de la Gran y definitiva victoria del Bien en tiempos de Jesucristo y sus fieles seguidores, el mundo solo ha continuado funcionando para permitir que la Verdad revelada llegue a todas las naciones y a miles de millones de personas para que escuchen la palabra de Dios, se conviertan, se desapeguen de un mundo ya condenado a la extinción y dispongan su espíritu hacia la vida eterna y plena de felicidad que solo pueden lograrse en el Reino de los Cielos y de este modo puedan participar de la vida y dones espirituales que Dios ha dispuesto para sus elegidos. Falta muy poco tiempo, demasiado poco tiempo. Convertìos y Creed…..el Reino de Dios està muy cerca.
Es evidente que el mundo va a la extinción, basta analizar cada tiempo de la historia y en especial la actualidad de un mundo que se opone a Dios y que ya ha sido despreciado por el creador según nos manifestara su Hijo ùnico (Razòn por la cual el mundo rechazò a Jesùs “…….el mundo…….a mì sì que me odia, porque yo muestro que sus obras son malas……”- Juan 7; “……. Si el mundo los odia sepan que antes me odiò a mì. No sería lo mismo si ustedes fueran del mundo, pues el mundo ama lo que es suyo. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los elegí de en medio del mundo, y por eso el mundo los odia……..Si a mì me han perseguido, también los perseguirán a ustedes……..”; “…….Yo les he dado tu mensaje y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo…….” – Juan17); (gobernado por satanàs “……el que gobierna este mundo……” – Juan 14)); (“…….el Espìritu de Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce……” – Juan 14).
(“…….Ustedes son de abajo, yo soy de arriba. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo……”-Juan 8).
(“¡Cuìdense de los hombres! A ustedes los arrastraràn ante sus consejos y los azotaràn en sus sinagogas. Ustedes incluso serán llevados ante gobernantes y reyes por causa mìa, y tendrán que dar testimonio ante ellos y los pueblos paganos”……. “…..Si al dueño de casa lo han llamado demonio, ¡que no diràn de los demás de la familia!. Pero no les tengan miedo. Nada hay oculto que no llegue a ser descubierto , ni nada secreto que no llegue a saberse……..” “……..No teman a los que solo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; Teman mas bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno……no tengan miedo…..” Mateo 10).
El diseño imperial siguió siendo determinante para completar el Plan de Dios; El creador, luego del sacrificio de su hijo único, requerìa del testimonio y la adhesiòn de los beneficiarios del maravilloso Plan de salvación; “Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificarè mi iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella”. Un humilde pescador de Galilea llamado Simòn Pedro fue elegido por Jesùs para encabezar su Iglesia. Luego de la captura de Cristo, Pedro negó conocerlo en tres oportunidades. Pero lo que no pudo cumplir en Jerusalen lo cumplió en Roma, dando testimonio de su Fe y por lo tanto resultando ejecutado (también crucificado) por la autoridad romana; Pablo de Tarso, quien luego de perseguir cristianos, logró una conversión espiritual excepcional, dio su testimonio de Fe en Cristo Jesùs en Roma donde fue decapitado por decisión de autoridad romana.
Los testimonios y los sacrificios de Pedro y Pablo (Figuras determinantes en la conformaciòn de la Iglesia Catòlica) no fueron los únicos, pero dada la envergadura de ambos y lo que representaban para Dios, fueron los sacrificios màs importantes luego de Jesùs (El siguiente texto refiere a ellos y a los apóstoles de todos los tiempos: “……Yo enviarè a mis dos testigos vestidos con ropa de penitencia para que proclamen mi palabra……son los dos olivos y las dos lámparas que están ante el dueño de la tierra. Si alguien intenta hacerles mal, saldrá de su boca fuego y devorarà a sus enemigos; asì perecerà el que intente maltratarlos. Tienen poder para cerrar el cielo y que no caiga lluvia mientras dure su misión profética; también tienen poder para convertir las aguas en sangre y castigar la tierra con toda clase de plagas siempre que quieran. Cuando hayan concluido su misión, la bestia que sube del abismo les hará la guerra, los vencerà y los matarà. Ahora sus cadáveres están tendidos en la plaza de la Gran Ciudad……en la que también su Señor fue crucificado……Los habitantes de la tierra se alegran y se felicitan por ello y se intercambian regalos, porque estos dos profetas eran para ellos un tormento……Pero pasados los tres días y medio, un espíritu de vida procedente de Dios entrò en ellos y se pusieron de piè, lo que provocò gran espanto entre los mirones. Entonces una voz poderosa les gritò desde el Cielo “Suban” Y subieron al cielo en medio de la nube a la vista de sus enemigos…….” – Apocalipsis 11); Pero antes y después de ellos son innumerables los casos de mártires que dieron su vida para dar testimonio y reconocer que el emperador no era divino y que solo creìan y divinizaban a Jesùs de Nazareth, resultando impresionantes los testimonios de quienes nunca habían visto ni conocido a Cristo y que ni siquiera conocían el lugar donde fue crucificado (Dios necesitaba que sus elegidos dieran muestras de que el Creador y Padre de la humanidad reinaba en sus corazones); Fueron diez las grandes persecuciones, durante tres siglos, que debieron padecer los primeros cristianos a lo largo y ancho de todo el imperio y constituye la etapa màs conmovedora y significativa de la historia de la Iglesia Catòlica que se encontraba en plena formación.
Y asì se observa como al martirio y sacrificio de Jesùs, le siguieron el de sus discípulos y seguidores, personas creyentes de la palabra de Dios y en la inmensa mayoría de los casos de condición extremadamente humilde.
“…….Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sì Padre, pues asì fue de tu agrado…..Vengan a mì los que van cansados, llevando pesadas cargas y yo los aliviarè. Carguen con mi yugo y aprendan de mì, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontraràn descanso. Puess mi yugo es suave y mi carga liviana”- Mateo 11.
“…….Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos…….Felices los que lloran, porque recibirán consuelo…..Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia…….Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados…….Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia…….Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios……Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios……..Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos…….Felices ustedes, cuando por causa mìa los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alègrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que asì persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes”. (Mateo 5); (“…….el que se hace grande será humillado y el que se humilla será enaltecido…….” – Lucas 18). (“…….Ustedes aparentan ser gente perfecta, pero Dios conoce los corazones, y lo que los hombres tienen por grande lo aborrece Dios……” – Lucas – 16).
Como dijimos precedentemente sin el diseño de los cèsares (diseño que en realidad fue obra de satanàs, quien conocía perfectamente que durante el imperio romano se iba a librar la batalla decisiva de la historia de la humanidad entre las fuerzas del mal y las fuerzas del bien, los Cèsares solo fueron tìteres) no se hubiera podido realizar la obra divina. El poder mundano fue determinante, resultò ser el victimario que Dios necesitaba para poner a prueba a sus elegidos (El que detenta poder mundano, debido a la lógica y razón mundanas que utilizan, nunca acierta ni entiende por donde y en que momento viene el Plan divino y menos aùn en los momentos decisivos y cuando creen poder blanquear su oscuro pasado es cuando màs se oscurecen, es cuando màs se ensucian y ensucian). Dios para lograr la salvación de los justos no querìa cambiar al poder, no querìa una batalla militar para conseguir sus objetivos. Dios con Jesùs y el Espìritu Santo vencieron al mundo sin agredir ni ofender a nadie, sin contestar agravios, poniendo la otra mejilla. Los elegidos de Dios tenìan que dar su testimonio de Fe en su creador, testimonio que no era para nada fácil pues implicaba (en tiempos de una Iglesia incipiente, débil, en formaciòn) sufrimientos, persecuciones, sacrificios, martirios, cruz, humillaciones, desprecio, muerte, tormentos (Corintios 2-12: el Señor dijo a Pablo: “Te basta mi gracia, mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad”…….Pablo expresa…..”me preciarè en mis debilidades…….acepto con gusto lo que me toca sufrir por Cristo: enfermedades, humillaciones, necesidades, persecuciones y angustias. Pues si me siento débil, entonces es cuando soy fuerte……”. Pablo refiriéndose a Cristo en Corintios 2-13: “…….Si bien su debilidad lo llevò a la cruz, ahora vive por la fuerza de Dios. Asì también nosotros compartimos su debilidad, pero viviremos con èl por el poder de Dios que actùa en ustedes……”; Y el testimonio fue dado satisfactoriamente para gloria de Dios y de este modo las fuerzas de Dios, comandadas por Jesucristo en la tierra, se imponen en la gran batalla que durò casi tres siglos (desde el nacimiento de Jesùs hasta el edicto de Milàn en tiempos de Constantino). (”…….humana es mi condición, pero no es mi combate. Nuestras armas no son las humanas, pero tienen la fuerza de Dios para destruir fortalezas. Todos esos argumentos y esa soberbia que se oponen al conocimiento de Dios. Todo pensamiento tendrá que rendirse a nosotros y someterse a Cristo……” -Corintios 2-10).
De este modo Dios completaba su gran obra, su gran proceso revolucionario que se había iniciado con Abraham y que alcanzaba la plenitud y perfección en la persona de Jesucristo y los que dieron testimonio creyendo en su palabra.
La única Revoluciòn que ha conocido la historia de la humanidad la ha elaborado y protagonizado Dios con sus elegidos, llegando el plan divino a la plenitud con Cristo Jesùs.
“Viene mi siervo, mi elegido, el Amado, en quien me he complacido. Pondrè mi Espìritu sobre èl, para que anuncie mis juicios a las naciones. No discutirà, ni gritarà, ni se oirà su voz en las plazas. No quebrarà la caña resquebrajada ni apagarà la mecha que todavía humea, hasta que haga triunfar la justicia. Las naciones pondrán su esperanza en su nombre”- (Isaias 42.1- Mateo 12).
El Padre ofrece el sacrificio del hijo y el hijo acepta la decisión del Padre, sufre y muere para redimir los pecados de la humanidad y luego de descender a los infiernos resucita de entre los muertos y asciende triunfalmente a los cielos; Fue la ùnica revolución, ya no habrá ninguna otra (la única verdadera revolución solo podìa tener origen en Dios, jamàs podría originarse en una humanidad caída expulsada a la tierra). Solo cabe esperar su regreso, pero esta vez convertido en Rey y Juez (“……verán venir al Hijo del Hombre en medio de las nubes con gran poder y gloria……”- Marcos 13); (“……un dìa verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha de Dios poderoso y viniendo en medio de las nubes del cielo……”- Marcos 14) para poner fin a este estado de cosas, para que surja y reine la verdad por los siglos de los siglos y para hacer Justicia determinando el lugar que ocuparà cada persona en la eternidad (“……..Nada hay tan oculto que no haya de ser descubierto o tan escondido que no haya de ser conocido. Por el contrario, todo lo que hayan dicho en la oscuridad será oído a la luz del dìa, y lo que hayan dicho al oído en las habitaciones será proclamado desde las azoteas……..” – Lucas – 12).
El Plan divino contenía una fòrmula secreta, misteriosa que fue revelada por Jesùs y que en primer tèrmino consistìa en su sacrificio y sus padecimientos llevados al extremo de la cruz para la redención de la humanidad, en cumplimiento de las escrituras y para gloria de su Padre y posteriormente la adhesiòn de sus discípulos y quienes creyeran en la palabra del Hijo de Dios, quienes debían manifestar su fe en cada testimonio:
Fe en la Revelaciòn+Cumplimiento de los mandatos de la Revelaciòn+Padecer injusticias, sufrimientos y Martirio+Padecer rechazo y Deshonra por parte del mundo+Ofrenda de los padecimientos y de la vida entera para la Gloria de Dios Padre, su Hijo Jesùs y el Espìritu Santo.
Estos eran los requisitos que debían cumplir los elegidos para que el Plan de Dios logre imponerse y con ello obtener la liberación y salvación de la humanidad. Fueron las armas e instrumentos que Dios utilizò para conseguir la victoria en la batalla central librada en la plenitud de los tiempos.
De un lado satanàs, el que gobierna este mundo, con su estructura terrenal jurídico-polìtica y militar, con sus armas: el dinero, la espada, la mentira, la falsedad, la injusticia, la crueldad, la hipocrecìa, la maldad, la amenaza, la coacción, el terror, utilizando a sus comandantes y lugartenientes mundanos para que con esas armas hicieran fracasar el plan divino; Del otro lado Jesùs con sus actos, su predicación y su Cruz, desde la debilidad, sacrificándose para la salvación de la humanidad y con sus comandantes y lugartenientes que fueron y son sus discípulos y que finalmente dieron el testimonio que Jesùs pretendía de ellos junto a numerosos mártires, utilizando las armas espirituales, las armas de Dios: La Fe en su palabra, Seguir el ejemplo de Jesucristo hasta el extremo de sacrificar la propia vida para Gloria de Dios, Solo Glorificar a Dios y no a la autoridad temporal terrenal, La Verdad, La Bondad, La Justicia, El Amor a Dios y al Pròjimo, el desprecio al dinero, los bienes materiales y a los honores mundanos; Finalmente Dios con su hijo Jesùs y el Espìritu Santo, desde la debilidad, con una Iglesia incipiente en su conformaciòn institucional pero con la inmensa fortaleza que da la Fe, con el testimonio de los discípulos y mártires, con las armas de Dios consiguen la Victoria por los siglos de los siglos.
La estrategia de Jesùs para el combate que debió protagonizar junto a sus elegidos (que se inicia con una contundente advertencia: “……..Renuncien a su mal camino, porque el Reino de los Cielos està ahora cerca……”- Mateo 4) se encuentra expuesta a lo largo de todos los Evangelios (Resultan muy significativas las Bienaventuranzas descriptas en Mateo 5), en el libro de Revelaciones de San Juan y en las Cartas de sus discípulos, en particular las del Apòstol Pablo de Tarso (quien en el mismo sentido que Cristo repite la advertencia un tiempo después “Que todos, pues, se callen y el mundo entero se reconozca culpable ante Dios” (Romanos 3).
(Corintios 2-12: el Señor dijo a Pablo: “Te basta mi gracia, mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad”…….Pablo expresa…..”me preciarè en mis debilidades…….acepto con gusto lo que me toca sufrir por Cristo: enfermedades, humillaciones, necesidades, persecuciones y angustias. Pues si me siento débil, entonces es cuando soy fuerte……”.
Pablo refiriéndose a Cristo en Corintios 2-13: “…….Si bien su debilidad lo llevò a la cruz, ahora vive por la fuerza de Dios. Asì también nosotros compartimos su debilidad, pero viviremos con èl por el poder de Dios que actùa en ustedes……”; (”…….humana es mi condición, pero no es mi combate. Nuestras armas no son las humanas, pero tienen la fuerza de Dios para destruir fortalezas. Todos esos argumentos y esa soberbia que se oponen al conocimiento de Dios. Todo pensamiento tendrá que rendirse a nosotros y someterse a Cristo……” -Corintios 2-10).
Y resulta muy elocuente al respecto su carta a los Cristianos de Roma, Capital y principal Ciudad del imperio, lugar determinante donde una multitud de creyentes en Cristo, incluyendo a sus principales lugartenientes Pedro y Pablo, terminan dando su vida como testimonio de Fe en su Salvador:
“Desde el cielo nos amenaza la indignación de Dios por todas las maldades e injusticias de aquellos que sofocan la verdad con el mal”. (Romanos 1).
“Te condenas a ti mismo cuando juzgas a los demás, pues tu haces lo que estàs condenando” (Romanos 2).
“Serà probado que tus palabras son verdaderas y saldrás vencedor si te quieren juzgar” (Romanos 3).
“Que todos, pues, se callen y el mundo entero se reconozca culpable ante Dios” (Romanos 3).
¿Dónde están nuestros mèritos? Fueron echados fuera. ¿Quién los echò?………la fe…….”. (Romanos 3).
“Dios entonces quiso que su propio hijo llevara esa carne pecadora: lo envió para enfrentar al pecado y condenò el pecado en esa carne”. (Romanos 8).
“Los proyectos de la carne están en contra de Dios, pues la carne no se somete a la ley de Dios……Por eso los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”. (Romanos 8).
“Los sufrimientos de la vida presente no se pueden comparar con la Gloria que nos espera y que ha de manifestarse”. (Romanos 8).
“el mundo creado tambièn dejarà de trabajar para que sea destruido y compartirà la libertad y la gloria de los hijos de Dios”. (Romanos 8).
“Si Dios està con nosotros, ¿Quién estarà contra nosotros?……..¿Quien acusarà a los elegidos de Dios? Dios mismo los declara justos. ¿Quién los condenarà? ¿Acaso será Cristo, el que murió y, màs aùn, resucitò y està a la derecha de Dios intercediendo por nosotros?……….saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos amò……”. (Romanos 8).
“No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino mas bien transfórmense a partir de una renovación interior. Asì sabrán distinguir cual es la voluntad de Dios, lo que le agrada, lo que es perfecto……”. (Romanos 12).
“Hermanos, no se tomen la justicia por su cuenta, dejen que sea Dios quien castigue” (Romanos 12).
“Todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios. Està escrito: Juro por mi mismo, palabra del Señor, que toda rodilla se doblarà ante mì, y toda lengua confesarà la verdad ante Dios…….”. (Romanos 14).
“El mismo Cristo no hizo lo que le agradaba, como dice la Escritura: Los insultos de los que te insultaban cayeron sobre mì…..”. (Romanos 15).
En el mismo sentido resulta contundente lo que se desprende del Evangelio según San Mateo:
(“¡Cuìdense de los hombres! A ustedes los arrastraràn ante sus consejos y los azotaràn en sus sinagogas. Ustedes incluso serán llevados ante gobernantes y reyes por causa mìa, y tendrán que dar testimonio ante ellos y los pueblos paganos”……. “…..Si al dueño de casa lo han llamado demonio, ¡que no diràn de los demás de la familia!. Pero no les tengan miedo. Nada hay oculto que no llegue a ser descubierto , ni nada secreto que no llegue a saberse……..” “……..No teman a los que solo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; Teman mas bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno……no tengan miedo…..Al que se ponga de mi parte ante los hombres, yo me pondrè de su parte ante mì Padre de los Cielos……..No piensen que he venido a traer paz en la tierra; No he venido a traer paz, sino espada…….El que no carga con su cruz y viene detrás de mì, no es digno de mì…….. ” Mateo 10).
Semejantes manifestaciones, tan elocuentes, dieron a los creyentes la Fe, la sabidurìa y el coraje que se necesitaban para convertirse en testigos de la Fe y de este modo cumplir con el designio divino en un momento crucial del Plan de Salvaciòn.
Quien gana y quien pierde es resuelto por Dios. La opinión del mundo es irrelevante, carece de toda entidad Mientras el mundo terrenal masacraba a Jesùs y sus seguidores y lo festejaba, en el Reino de los Cielos Jesùs era coronado Rey y se celebraba su triunfo y el de sus discípulos con la complacencia del Creador en lo que es una situación constante de los elegidos del Padre Celestial (Mientras el mundo los rechaza y los martiriza: “¿Por qué dicen las Escrituras que el Hijo del Hombre sufrirà mucho y será despreciado?. Yo se lo digo: Elìas (Jesùs se refiere a Juan Bautista) ya ha venido e hicieron con èl todo lo que quisieron, tal como de èl estaba escrito”- (Marcos 9); En el mismo capìtulo, Dios se pronuncia: “Este es mi Hijo, el Amado, escùchenlo…..” y en el mismo sentido expresa: “…..Tù eres mi Hijo, el Amado, mi Elegido……”- (Marcos 1).
Para tener una idea de la abismal diferencia entre el Reino de los Cielos y los seres que lo habitan (que glorifica a Cristo) y este mundo temporal terrenal y los seres que lo habitan (que lo rechaza, condena y asesina) basta con reflexionar acerca de una comparación que hace Jesùs: “…….de entre los hijos de mujer no se ha manifestado uno màs grande que Juan Bautista, y sin embargo el màs pequeño en el Reino de los Cielos es màs que èl……” – Mateo 11).
Dios determinò que los vencedores habían sido los que tuvieron Fe en su mensaje, los que utilizando las armas de la Fe, desde la debilidad, soportaron humillaciones, torturas, flagelaciones, burlas, calumnias, prisión, persecución y que arriesgaron y entregaron su vida por la Verdad revelada por Jesùs, es decir, Dios determinò que los vencedores eran las víctimas y los derrotados eran los victimarios (la superestructura de poder armada por satanàs desde el reino de loas tinieblas, cuyos lugartenientes principales fueron el emperador romano Augusto y los Cèsares que lo siguieron) que fueron rechazados y despreciados por Dios desde el principio.
Resultò finalmente la victoria del Reino de los Cielos sobre el reino de las tinieblas, la victoria del bien sobre el mal, de Jesùs y la Iglesia Catòlica sobre el imperio romano y toda construcción política-econòmica del mundo armada solo por humanos, desde entonces y por los siglos de los siglos, triunfo al que refiere el Apòstol San Pablo: “Si Dios està con nosotros, ¿Quién estarà contra nosotros?……..¿Quien acusarà a los elegidos de Dios? Dios mismo los declara justos. ¿Quién los condenarà? ¿Acaso será Cristo, el que murió y, màs aùn, resucitò y està a la derecha de Dios intercediendo por nosotros?……….saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos amò……”. (Romanos 8).
En su monumental fresco “Juicio Universal” (Capilla Sixtina- El Vaticano) Miguel Ângel Buonarotti representa en la parte superior de la Obra, que tiene como centro a Cristo juzgando a la humanidad, a los símbolos de la salvación cristiana que son la columna donde flagelaron a Jesùs y la cruz donde fue crucificado.
Dios ya determinò que desde dicha victoria de las fuerzas del bien, las construcciones humanas, las instituciones humanas, los seres humanos que no crean en su palabra no tendrán el beneficio de su gracia, no serán bienaventurados y no podrán jamàs alcanzar la felicidad y beatitud eternas. El camino es uno solo, no hay alternativa, todo debe converger en Dios. Luego de la revelación de Cristo y las cartas apostólicas no hace falta decir mas nada, ni escribir mas nada, ni pensar mas nada:
“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria rodeado de todos sus àngeles, se sentarà en el trono de gloria, que es suyo”- (Mateo- 25).
“Que todos, pues, se callen y el mundo entero se reconozca culpable ante Dios” (Romanos 3).
“Los proyectos de la carne están en contra de Dios, pues la carne no se somete a la ley de Dios……Por eso los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”. (Romanos 8).
“No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino mas bien transfórmense a partir de una renovación interior. Asì sabrán distinguir cual es la voluntad de Dios, lo que le agrada, lo que es perfecto……”. (Romanos 12).
“Todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios. Està escrito: Juro por mi mismo, palabra del Señor, que toda rodilla se doblarà ante mì, y toda lengua confesarà la verdad ante Dios…….”. (Romanos 14).
Cristo, en la agonía de la cruz, sufriendo el rechazo y el desprecio de la humanidad, sintiéndose abandonado totalmente (“…..¿No tenía que ser asì y que el Mesìas padeciera para entrar en su gloria?……”- Lucas 24) manifestó la sùplica que el Padre esperaba:
“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” – Lucas 23.
El análisis de la dramática expresión nos lleva a la conclusión de que el Hijo le rogaba a su Padre que perdonara a la humanidad en razón de que no comprendìa la criminalidad de sus actos; De esto se desprende que si no se tiene conciencia de los propios actos, se tratarìa, según las legislaciones modernas, de personas incapaces, inimputables que requieren de un curador; Pues bien ese curador es Jesùs.
Observamos entonces que la humanidad, luego de delinquir ante el mandato de Dios es expulsada del paraíso y arrojada a la Càrcel que es el mundo, resultando como consecuencia de ello la alteración de su inteligencia y de su capacidad de comprensión (Como la humanidad tiene tendencia a la equivocación, la adevertencia: “…….No juzguen y no serán juzgados; No condenen y no serán condenados…….con la medida que ustedes midan serán medidos ustedes…….” – Lucas 6); No obstante los constantes esfuerzos del creador para su reencauzamiento, los mismos no prosperan y será necesario recurrir al sacrificio de su perfectísimo hijo Jesucristo, para que con sus mèritos, su prèdica y su sùplica, la humanidad caída pueda curar su inteligencia dañada, comprender el porque de su destino, encontrar el camino correcto y recuperar la libertad perdida.
Ahora bien, tanto para curarse como para liberarse, el camino trazado por Jesùs es uno solo: Creer en su palabra, que es palabra de Dios, y que ha sido explicitada en las Sagradas Escrituras. Jesùs es el curador y es el liberador. Es el único Camino, la única Verdad y la Verdadera Vida para lograr la Salvaciòn y alcanzar la Bienaventuranza eterna.
(“……..Buscad el Reino de Dios y su Justicia. Todo lo demás será dado por añadidura……..”).
“…….Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos…….Felices los que lloran, porque recibirán consuelo…..Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia…….Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados…….Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia…….Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios……Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios……..Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos…….Felices ustedes, cuando por causa mìa los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alègrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que asì persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes”. (Mateo 5).
“……El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios està cerca. Cambien sus caminos y crean en la Buena Nueva…..”- (Marcos 1).
La humanidad fracasò al ser puesta a prueba en el paraíso terrenal y por lo tanto fue expulsada al mundo terrenal temporal un lugar donde prevalece la fugacidad, lo efìmero y lo perecedero.
El hombre perdió toda sabiduría sobrenatural al ser afectada su inteligencia a causa del pecado original.
No obstante los innumerables esfuerzos realizados para conocer acerca de su existencia y del mundo que lo rodea todos fueron infructuosos hasta que el creador, advirtiendo la impotencia del hombre, tuvo que manifestarse progresivamente para develar los misterios acerca de la naturaleza del hombre, su misión en la tierra y el destino que le espera.
La única revoluciòn que ha conocido la humanidad consta en la Biblia, Sagradas Escrituras en las que se va dando a conocer el plan divino de rescate del hombre que llega a la plenitud con la vida de su hijo Jesucristo de la que da testimonio el Nuevo testamento.
Jesùs con su ejemplo y su predicación señala cual es el camino a seguir en este mundo temporal para reconciliarse con Dios y alcanzar la felicidad eterna, la cual solo es factible en el Reino de los cielos, luego del perdón de los pecados y la purificación de las almas, objetivo que requiere inexorablemente del arrepentimiento previo de las faltas cometidas.
El Plan de Salvaciòn proyectado por el creador està centrado en el martirio, muerte y resurrección de su hijo predilecto, quien fue sacrificado en la tierra sin haber pecado jamàs.
“Viene mi siervo, mi elegido, el Amado, en quien me he complacido. Pondrè mi Espìritu sobre èl, para que anuncie mis juicios a las naciones. No discutirà, ni gritarà, ni se oirà su voz en las plazas. No quebrarà la caña resquebrajada ni apagarà la mecha que todavía humea, hasta que haga triunfar la justicia. Las naciones pondrán su esperanza en su nombre”- (Isaias 42.1- Mateo 12).
En la ejecución de Jesùs participamos todos, sin excepción. Todos lo humillamos, lo flagelamos, nos burlamos de èl y lo asesinamos considerándolo un delincuente (“La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio; èsa fue la obra del Señor y nos dejó maravillados”- Isaias 28-16; Mateo 21), no obstante lo cual, el salvador, en su agonía, suplicò a su padre por el perdón de los pecados de quienes lo torturaron y sacrificaron (La humanidad de todos los tiempos). Sin este acto de amor el hombre jamàs podría ser elevado al Reino de los cielos.
Dios sabe que la humanidad en este mundo nunca alcanzarà la felicidad que anhela, no obstante ha prometido la dicha eterna para la otra vida que será en el Reino de los cielos, para lo cual requiere el testimonio de cada uno de nosotros aquí en la tierra. Requiere que creamos en su palabra y sigamos el camino trazado por su hijo Jesucristo, para lo cual el primer paso es la conversión, un cambio de raíz de nuestra vida cotidiana, el reconocimiento de nuestros pecados, el amor a Dios y al Pròjimo, pureza de corazón, construir toda nuestra vida basados en la verdad y la justicia. Todo ello exige un esfuerzo constante para conocer a Dios y su plan y luego actuar en consecuencia, buscando la perfección para parecernos lo màs posible a la vida que llevò Jesùs en La tierra.
Dios construye su plan de salvación a partir de la verdad, el amor y la justicia. Nunca miente porque si no irìa contra la ley eterna, es decir, contra sì mismo y sería como su adversario satanàs, a quien Jesùs definió como el padre de la mentira.
Dijimos anteriormente que Jesucristo es la Figura central del Plan de Salvaciòn de Dios; Ahora bien, cada ser humano debe también dar su testimonio y llevar su cruz; Debe adherirse a la Vida de Jesùs , participar de su sacrificio y sus mèritos, completar la impresionante obra del maestro con sus actos para poder aspirar a la plenitud celestial.
“El que quiera seguirme, que renuncie a sì mismo, cargue con su cruz y me siga…….¿De que le serviría a uno ganar el mundo entero si se destruye a sì mismo?. Sepan que el Hijo del hombre vendrà con la gloria de su Padre, rodeado de sus àngeles y entonces recompensarà a cada uno según su conducta……”- Mateo 16.
Pero la historia da cuenta que no es fácil seguir a Jesùs y ser su discípulo; El propio Maestro lo anticipò: “……Desde ahora les voy a enviar profetas, sabios y maestros, pero ustedes los degollaràn y crucificaràn y a otros los azotaràn en las Sinagogas o los perseguirán de una Ciudad a otra……”- (Mateo 23); “…..Los denunciaràn a ustedes y serán torturados y asesinados. Todas las naciones los odiaràn por mi causa………Apareceràn falsos profetas que engañaràn a mucha gente y tanta será la maldad, que el amor se enfriarà en muchos. Pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvarà. Esta Buena Nueva del Reino será proclamada en el mundo entero y todas las naciones oirán el mensaje; después vendrà el fin…..”- (Mateo 24); No obstante, para contrarrestar y soportar a un mundo hostil contamos con la Palabra y la Gracia de Dios y con la fortaleza de la Fe, con la seguridad de que ya Jesùs es Rey y Juez y que será quien resolverà en definitiva con Verdad y Justicia cual ha de ser nuestro destino.
Debemos integrarnos cuanto antes al plan de Dios, comenzando con nuestro arrepentimiento y conversión para modificar nuestro errático rumbo, iniciar una nueva vida en gracia de Dios para poder enfrentar el Juicio final que se avecina.
“…….en el dìa del juicio, los hombres tendrán que dar cuenta hasta de lo dicho que no podían justificar. Tus propias palabras te justificaràn, y son tus palabras también las que te harán condenar……” (Mateo 12). (comentario Biblia Latinoam.: “no serán solo algunos actos aislados de nuestra vida los que serán juzgados. A lo largo de todos nuestros años nos hemos ido construyendo una filosofía pràctica y una visión de la existencia. Basàndonos en ello juzgamos todo lo que en los demás pone en tela de juicio nuestras propias elecciones. Y justamente eso, esas palabras con las que nos justificamos a nosotros mismos y condenamos a los demás, será lo que nos merecerà una condenación”).
Dios es la única salida que tenemos para lograr nuestro principal objetivo que debe ser la obtención de la bienaventuranza eterna.
Si la humanidad hubiera superado la prueba en el paraíso terrenal hubiera tenido acceso al árbol de la vida, esto es, la verdadera vida, la vida eterna en el reino de los cielos, en un proceso de perfeccionamiento que iba a convertirlo en un ser puramente espiritual a semejanza de los àngeles, alcanzando de este modo la plenitud junto a su creador.
No obstante y pese al fracaso humano, Dios persiste con su intención de que lleguemos a compartir con èl la dicha eterna en su reino perfecto donde se consigue la beatitud, es decir, el estado de perfección del que gozan los seres màs perfectos que ha creado y que son puramente espirituales; Es decir que la plenitud solo se alcanzarà cuando Dios nos despoje de nuestra parte material y seamos plenamente espíritu y esto sucederà luego del juicio final, del fin de este mundo y luego de vivir un tiempo en la Jerusalen celestial. Como podrà advertirse existen distintos estadìos en el mundo sobrenatural (Apòstol San Pablo…..tercer cielo…….Santo Domingo Savio……..antesala del cielo……), pero Dios pretende otorgarnos, gracias a su infinita misericordia, el estado supremo.
Ahora bien, para ello además de la voluntad de Dios se requiere de la voluntad de cada ser humano, esto es se requiere de mèritos suficientes y de una vida perfecta (Jesùs……sean perfectos como mi Padre……) pues nada manchado podrá entrar al Reino de los cielos (Apocalipsis……..). Dios sabe que desde este mundo que no forma parte de su Reino (Jesùs…..este no es mi reino……) y encerrados en un cuerpo imperfecto es muy difícil lograrlo, pero justamente para que nos encaminemos hacia tal fin ha preparado un plan de salvación muy costoso centrado en el martirio, muerte y resurrección de su hijo único, en su ejemplar vida en los años que permaneció en la tierra y en su predicación (Jesùs……soy el camino, la verdad y la vida….); Es decir se trata de imitar la vida de Jesucristo y seguir sus enseñanzas como ya hicieron numerosos hombres y mujeres a lo largo de la historia, en primer lugar sus discípulos y los Santos y Santas que se multiplicaron en los dos milenios que siguieron a la prèdica del maestro.
Resulta determinante y sin dudas el momento màs importante de la historia el siglo I de la era cristiana pues en ese tiempo Dios permite el sacrificio de su perfectísimo hijo (el cual antes de venir al mundo aceptò rebajarse a la condición de convertirse en hombre), el cual pese a ser humillado, maltratado y condenado como un delincuente (profecía……será contado entre los delincuentes……) ofreció su vida para la salvación de los que eran verdaderamente los delincuentes (todos nosotros) en lo que constituye la gran paradoja de la Historia, logrando asì la redención de la humanidad de todos los tiempos (Redencio……recompra……Dios le recompra a Satanàs la vida humana……..).
Este acto de amor inmenso de Dios y su hijo es lo que salvò para siempre a la oveja perdida (todos nosotros) y de este modo ya no hay libre albedrìo. Ya Dios ejerce pleno señorìo sobre la humanidad y sobre la historia y nada ni nadie podrà impedir que su plan se cumpla en su totalidad. El proceso revolucionario que se iniciara con Abraham, que siguiera con el cautiverio de su pueblo elegido en Egipto y con la Ley que trasmitió a Moises en el desierto y el Monte Sinaì, con David y Salomòn, con sus elegidos que permanecieron fieles a sus mandamientos, con el cautiverio de Babilonia y con sus enormes profetas, desde Elìas hasta Juan El Bautista (de quien Jesùs dijo: “…….de entre los hijos de mujer no se ha manifestado uno màs grande que Juan Bautista……”- Mateo 11; “……Ya vino Elìas y no lo reconocieron , sino que lo trataron como se les antojò. Y asì también harán sufrir al Hijo del Hombre. Entonces los discípulos comprendieron que Jesùs se referìa a Juan el Bautista……”- Mateo 17), llega al momento de su concreción definitiva con la Revelaciòn de Jesucristo que señala por los siglos de los siglos cual es el camino a seguir para que la humanidad alcance la felicidad eterna. Con la Revelaciòn ya no hacen falta màs eruditos, ni filósofos ni hombres providenciales; Ya todo se ha dicho, todo lo que el hombre tenía que saber es lo que refieren los evangelios acerca de la palabra de Jesùs, que es la palabra de Dios; Solo tenemos que escucharla y llevarla a nuestros actos cotidianos, todo lo que no coincida con la Revelaciòn es irrelevante; Solo dice la verdad el que habla en nombre de Dios (……Jesùs…..porque escuchan a los que hablan en nombre propio y no al que habla en nombre de Dios…….).
Luego de la victoria de Jesùs, sus discípulos y sus fieles seguidores y creyentes convertidos en mártires, durante el imperio romano, culminadas las diez grandes persecuciones, Constantino, quien anteriormente había sido uno de los principales comandantes del emperador Dioclesiano y había participado en una de las màs crueles y sangrientas persecuciones de Cristianos, vence militarmente en Roma, en la Batalla de Puente Milvio, ubicado sobre el Rìo Tìber, a Majencio y con ello logra convertirse en emperador. Segùn Constantino, previo al combate observa una señal en el cielo similar a la que utilizaban los cristianos y decide pintar los escudos de los legionarios con la misma. Finalizada la contienda, luego de obtener el triunfo, entiende que se lo debe al Dios al que adoraban los cristianos. Decide dictar el Edicto de Milàn en el año 313 D.C. por el cual se declara la tolerancia religiosa y cesan de este modo las persecuciones hacia los cristianos que hasta ese momento, para la autoridad romana, constituìan un culto clandestino.
De allì en adelante, sin persecuciones, comienza, a lo largo y ancho del imperio, a extenderse la organización de la Iglesia de Cristo y por lo tanto a propagarse la evangelización.
La Iglesia Cristiana, la Iglesia de Jesùs, de los Apòstoles y Màrtires, al mismo tiempo que se inicia la decadencia del imperio, comienza su enorme crecimiento institucional con la finalidad de proclamar al mundo la victoria alcanzada por Cristo desde la Cruz, a predicar su palabra y a llamar a la Conversiòn espiritual de los no creyentes para que se desapeguen de este mundo y busquen la verdadera vida que se encuentra en el Reino de los Cielos.
Constantino pudo haber inventado, para no contradecir su pasado, lo de la señal en el cielo en Puente Milvio, para justificar el dictado del edicto de Milàn, puesto que el imperio se hallaba en franca decadencia y los cristianos eran cada vez màs numerosos y no olvidemos que había perseguido, un tiempo antes de asumir, salvajemente a los cristianos y además seguía el culto persa del Mitraìsmo. De hecho recién recibió el Bautismo Cristiano antes de morir.
Sea Cierto o no, lo importante es que cesaron las persecuciones y la Iglesia pudo desplegar su labor con tranquilidad, con mayor razón cuando se inicia progresivamente el traslado de la autoridad imperial y las familias patricias romanas hacia Constantinopla (Ex -Bizancio) en razón de la constante amenaza de los denominados, por los romanos, “Pueblos bàrbaros” (que provenían de territorio no romanizado, del otro lado de los rìos Danubio y Rin) y es entonces, en ese contexto que la Iglesia pudo desarrollarse con bastante libertad desde la mismìsima Roma (Ciudad emblemática para la cristiandad).
No obstante el emperador seguìa con atención la evolución de los acontecimientos, sobre todo en lo que hace a ciertas diferencias internas que iban surgiendo, especialmente con los seguidores de Arrio, y que motivaron el llamado al Concilio de Nicea en 325 d.c., donde se rechazò la doctrina arriana acerca de la naturaleza de la persona de Cristo y se decidió aprobar el Credo Niceno.
Resulta muy particular, luego de tres siglos de intensas persecuciones, que quien le permitiera a la Iglesia Cristiana ejercer libremente su Culto haya sido previamente un perseguidor y asesino de Cristianos. Una vez màs el Creador sorprende a todos con sus designios.
Luego de la muerte de Constantino, la Iglesia Cristiana tuvo dificultades con los sucesores inmediatos del emperador, pero solo por un tiempo, hasta la llegada del Emperador Teodosio que finalmente determinò que el Cristianismo era la Religiòn Oficial del Imperio.
Mientras se van sucediendo los Concilios en distintas Ciudades con la participación tanto de las Iglesias de Oriente como de Occidente que conjuntamente van conformando y ordenando (no sin dificultad) cuestiones de índole institucional, de doctrina y Rituales.
Siguen surgiendo dentro de la Iglesia, figuras eminentes que dan muestras de Santidad y conversiones impresionantes de pueblos enteros en un marco en el que se profundiza la institucionalidad y se expande la Evangelizaciòn, la cual no solo se dirige a los paganos romanos y a los Judìos sino que también se proyecta a los Pueblos bàrbaros que gradual y salvajemente van invadiendo territorio imperial hasta apoderase de la mismísima Roma.
No obstante su escasa cultura, rùsticas costumbres, gran ferocidad y diferencias notorias con la civilizaciòn romana, lo impresionante es como progresivamente se van alejando de sus primitivas creencias religiosas y se van convirtiendo al Cristianismo gracias a la fecunda labor de la Iglesia que había dado Santos de gran envergadura e influencia como San Agustìn y San Ambrosio, entre muchos otros.
El proceso de conversión fue arduo pero sostenido, surgiendo variados obstáculos, principalmente en movimientos Cristianos considerados herejes, como el arrianismo, que logró notorios avances entre los germánicos, particularmente en sus legiones militares.
Pese a ello, la Iglesia Cristiana logra finalmente neutralizarlos con la importante colaboración de otro pueblo de origen bárbaro, los Francos, que se habían mantenido en sus primitivas creencias, sin seguir la doctrina de Arrio y que posteriormente, en virtud de una prodigiosa Evangelizaciòn se covertirìan al Catolicismo y pasarìan a ser determinantes en el proceso de Conversiòn de la Europa bàrbara, llegando con la dinastìa carolingia, especialmente luego de la coronación de Carlomagno, realizada por el Papa, a unificar a toda Europa (salvo España que había sido conquistada por el Islam), bajo una única religión, la Catòlica Apostòlica Romana. De este modo la Iglesia de Cristo consigue extenderse màs allà de las fronteras del antiguo imperio romano.
La caída del imperio romano de occidente en 476 d.c., con todas las consecuencias que trajo, no impidió que la Iglesia romana continuara con su expansión y desarrollo.
Una prueba de ello lo constituye el monaquismo, que si bien se origina en Egipto y se despliega por Oriente y Occidente, tuvo en la creación, a principios del siglo VI d.c., (casi inmediatamente depuès de la Caìda del imperio occidental), del Monasterio de Montecassino (cerca de Roma) un hito fundamental no solo para la Religiòn cristiana sino que se constituyò en una Reserva y Refugio para la cultura occidental en un período de gran inestabilidad institucional. Su fundación coincide con el cierre de la Escuela de Atenas (que fue desde la antigua Grecia, guía y referencia obligada del pensamiento griego, en tiempos de los grandes filósofos, y que influyò notablemente en la intelectualidad romana).
Montecassino se transformò rápidamente, con la impronta de San Benito y su orden, en el Centro màs destacado e importante del mundo conocido, de formación de clérigos y laicos en los preceptos del Evangelio y la Doctrina de la nueva Fe, con enorme influencia en la Religiòn, Educaciòn y Cultura occidental en los siglos siguientes.
De este modo la cristiandad avanzaba en todos los terrenos que antes eran dominados absolutamente por la romanidad greco- latina y sentaba las cimientos que habrìan de marcar decisivamente a toda la Edad Media (desde la caída del imperio romano de occidente (en 476 d.c.) hasta la caída del imperio romano de oriente (en 1453 d.c.)
El primer milenio de nuestra era, es sin dudas, el período màs importante de la historia de la Iglesia Catòlica. Luego de la Vida, predicación, martirio, crucificciòn, Resurrecciòn y Ascenciòn a los Cielos de Jesùs, Redentor de la Humanidad y Fundador de la Iglesia Cristiana y del testimonio extraordinario de sus discípulos y del testimonio de Fe de los numerosos mártires (La Iglesia heroica y triunfante), el siguiente paso fue la labor incesante tanto de la Iglesia de Oriente como de Occidente, que con el ejemplo magnánimo de sus Santos y Fieles creyentes, logró Evangelizar a casi toda Europa e imponer no solo un nueva Creencia religiosa sino también un nuevo estilo de Vida, de pensamiento, de convivencia, de costumbres y valores, todo ello bajo la inspiración de la Fe.
La Cristiandad no solo logró extenderse ampliamente, sino que además (y pese a las herejías permanentes) avanzò, con numerosos Concilios, unificadamente y en forma paulatina y sòlida en su Organizaciòn institucional, en temas de Doctrina, Rituales, Educativos y culturales, logrando con los mencionados Concilios dar respuesta y forma definitiva a varios interrogantes que fueron surgiendo que se fueron resolviendo con Sabidurìa, Prudencia y sobre todo con plena fe en las Sagradas Escrituras.
Pero, no obstante los enormes mèritos acumulados desde Jesùs y sus discípulos en adelante y el formidable proceso de Evangelizaciòn, siendo una Instituciòn formada por humanos, a la larga las crisis fueron inevitables, resultando la peor de todas el Cisma de la Iglesia de Roma con la de Oriente; luego de mil años de Unidad, con significativos aportes de ambas regiones, y luego de diferencias insalvables, sumado a ello que subieron al trono de San Pedro, Pontìfices que no estuvieron a la altura de las circunstancias, se arribò a la dolorosa y grave separación (año 1054 d.c.) que traería serias consecuencias para el mundo medieval del segundo milenio.
Luego del Cisma, occidente se lanza a la reconquista de Tierra Santa, en poder de los musulmanes, en sucesivas cruzadas que derivaron en sangrientos enfrentamientos entre la cristiandad y el Islam. Las cruzadas resultaron un fracaso rotundo. Si bien se recuperò Jerusalen, fue por solo un tiempo (no màs de un siglo), hasta que los seguidores de Mahoma recompusieron sus fuerzas y terminaron venciendo. El móvil de semejante movilizaciòn de hombres y recursos por parte de la Europa cristiana fue variado. Algunos fueron con un profundo sentimiento cristiano a recuperar los lugares santos, otros en cambio lo hicieron por pura ambición de riquezas y prestigio personal. Evidentemente Dios no podía compartir los métodos utilizados en una aventura que terminò siendo grotesca.
Luego de la grave crisis que desembocara en la definitiva separación de las Iglesias cristianas de oriente y occidente, en la Iglesia Catòlica romana occidental surgen dos òrdenes religiosas que iban a convertirse en fundamentales en los siglos siguientes (esto es una constante en la historia de la Iglesia, que la diferencia de las instituciones mundanas, es decir, el reconocimiento y arrepentimiento de los errores cometidos y el esfuerzo para subsanarlos). Santo Domingo de Guzmàn funda la Orden de los Dominicos y San Francisco de Asìs la de los Franciscanos, ambas resueltas a volver a las fuentes a partir de la fe y el desapego de las cuestiones mundanas, llevando como estandarte los votos de pobreza y la humildad.
De la orden dominica surge la notable figura de Santo Tomàs de Aquino, quien pasarìa a ser el doctrinario màs importante, cuya influencia en la teología llega hasta nuestros días. A partir de la filosofía aristotélica, pero basado principalmente en la Revelaciòn, brinda respuestas a los interrogantes mas variados, especialmente ùtiles para aquellos que buscan explicaciones racionales. Tuvo una activa participación en la Universidad de Parìs, en tiempos en que comenzaban a desarrollarse los Centros de altos estudios en toda Europa (además de Parìs en Bologna, Salamanca, Oxford).
El nuevo milenio abre paso a la construcción de grandes Catedrales, primero de estilo románico y luego las imponentes Catedrales gòticas, muchas de las cuales aùn se conservan.
La importancia del arte religioso se observa principalmente en los Templos medievales, teniendo presente que la mayoría de las personas no sabían leer ni escribir, los frescos se convierten en un instrumento notable para educar en la fe exhibièndo escenas Bìblicas y la vida de los santos, llegando a destacarse el italiano Giotto (laico franciscano), no solo en la formulaciòn de una nueva tècnica de pintura que incluye la perspectiva, sino en sus famosas Obras que relatan momentos relevantes de la cristiandad que marcaron y educaron a varias generaciones en las verdades de la fe, convirtiéndose, probablemente en el artista màs influyente de la historia (nunca nadie a través de su arte inspirò a tantas personas en su formación religiosa).
Asì se advierte que la Universidad, la Filosofìa y Teologìa, la educación, la arquitectura, el arte tenìan un fuerte basamento en la Revelaciòn Cristiana. Evidentemente se vivía en el contexto de una Sociedad Teocéntrica. Todo giraba alrededor de Cristo y su Iglesia. Los Templos, con sus plazas secas adyacentes, servían de marco para la realización no solo de actividades religiosas, sino también artísticas y culturales.
La Edad media, que se prolonga desde la caída del imperio romano occidental (476) hasta, según unos la caída del imperio romano oriental (1453) y según otros hasta el descubrimiento de Amèrica (1492), es decir, casi mil años, es un período que ha sido caracterizado por los historiadores burgueses post-Revoluciòn francesa como de oscuridad artística y cièntìfica, sin desarrollo ni progreso económico y entienden que en el denominado “Renacimiento” (siglos XV y XVI) el hombre, que pasa a ser el centro de todo, se reencuentra consigo mismo y con la antigüedad greco-romana que representarìa para ellos los ideales de cultura, progreso, estètica y desarrollo basados en la luz natural de la razón humana, prescindiendo de la razón divina.
En realidad, la era medieval justamente se caracterizò por un desprecio de las cosas terrenales materiales. Buena parte de la Sociedad solo anhelaba llevar una vida simple, sencilla, sin grandes sofisticaciones, esperanzada en la segunda venida de Jesùs y en alcanzar las bienaventuranzas eternas prometidas, Para ellos era màs importante la vida que vendría que la vida mundana, lo cual no significaba un descuido o abandono de la vida presente, sino concentrar sus fuerzas para ser elegidos para la vida eterna (se intentaba cumplir con los consejos del maestro de Nazareth “estèn en el mundo, pero no sean del mundo”…….”Renuncien a si mismos, tomen su cruz y síganme”).
Ahora bien, hay que reconocer que el contexto político- jurídico fue caòtico y violento, donde los nobles se disputaban permanentemente el dominio de la tierra, lo cual generò un clima de inseguridad permanente, de allì la construcción de Castillos o Fortalezas inexpugnables para sentirse seguros. Existìa una estructura piramidal, muy variable, en la que la mayoría de las personas vivìan en situación de vasallaje, con el mínimo sustento y prácticamente sin derechos, es decir, el poder se ejercía, como siempre, despóticamente, pero a diferencia de otros tiempos, existieron príncipes y reyes que creìan en la Revelaciòn cristiana y ejercieron moderadamente el poder y aplicaron rectitud y justicia en sus conductas. El ideal del caballero noble, justo, humano, virtuoso y creyente fue también una característica singular de la Edad Media.
Se hace dificultoso resumir en pocas palabras un período tan extenso; No obstante si bien el castillo era el símbolo de la inestabilidad e inseguridad donde se refugiaba la nobleza, lo màs representativo de la era medieval, sin dudas, han sido el Monasterio, Centro de oración, formación religiosa y educación pero también de reserva cultural y los Templos alrededor de los cuales, como ya fue manifestado, giraba la vida social y religiosa de los pueblos.
Si lo analizamos desde la perspectiva de las enseñanzas de Jesucristo, la Edad Media ha sido, teniendo en cuenta el porcentaje de población, el período donde se vivieron con mayor intensidad y profundidad los ideales cristianos, siendo notable la cantidad de personas que llegaron a vivir plenamente el Evangelio, desapegándose de las cosas banales y superficiales del mundo terrenal, muchas de ellas que llegaron a ser Santos y Santas exhibiendo vidas virtuosas que ayudaron a la conversión de muchos, no solo en su tiempo sino que se transformaron en modelos y ejemplos a seguir desde entonces hasta la actualidad.
Si bien los primeros trescientos años de la era cristiana fueron los màs importantes de la historia, habida cuenta de la vida y sacrificio de Jesùs que redimió a la humanidad y del testimonio de sus discípulos y mártires que los siguieron, los frutos en la tierra de semejante epopeya, la màs grande de todos los tiempos, se vieron en la Edad Media, donde pese a las dificultades, la fragmentación, pese al autoritarismo de los que ejercían el poder en un contexto feudal, pese a la inestabilidad e inseguridad permanentes, pese a las penurias económicas y a la desigualdad social, existió un gran número de personas que vivió en Gracia de Dios intentando en todo momento imitar el ejemplo de Jesùs y sus Santos, circunstancias que, en ese grado y magnitud, no volverìan a repetirse nunca màs. Sin dudas, que si Dios apareciera y nos contara la historia real, pondría por encima a la Edad Media por sobre los tiempos que le siguieron desde el Renacimiento hasta la actualidad. Una vez màs la percepción del creador sería opuesta a la de los eruditos y al resto de la humanidad.
No obstante, gradualmente la Sociedad medieval se va alejando de su centro que era Dios y gradualmente también va resurgiendo una Sociedad, un estilo de vida cuyo centro es el hombre y el mundo y donde Dios se va alejando en los corazones de las personas.
Surge un movimiento denominado “Humanismo”, que se manifiesta principalmente en literatura, y que constituye la antesala de un período que con el tiempo se denominarìa “Renacimiento” y que supondría un punto de inflexión en la historia de la humanidad.
El “Renacimiento” se desarrolla en los siglos XV y XVI d.c. y se origina en las Ciudades italianas del norte, principalmente en Florencia (siglo XV) y luego trasladada su eje a Roma (siglo XVI).
Por distintas razones, la sociedad medieval, que pese a sus contrastes había vivido intensamente con fe en el Evangelio, comienza a descomponerse y progresivamente se va alejando de Dios; No se trata de un rompimiento drástico, pues pese a volverse cada dìa màs mundana tiene en cierto modo presente la creencia en la Revelaciòn.
El hombre renacentista ya no encaja en los moldes medievales, no puede seguir a Dios en el camino trazado por Jesucristo, no puede renunciar a las cosas del mundo ni vivir la fraternidad cristiana, comienza a decaer su fe en la vida eterna en el Reino de los Cielos y por lo tanto termina gradualmente aferrándose a lo mundano.
Los presupuestos que dieron el basamento a la Edad Media se debilitan al igual que todas las instituciones; El proceso también afecta y gravemente a la Iglesia Catòlica, tanto a los laicos como al Clero en donde irrumpen Pontìfices y Monjes que desvirtúan seriamente las enseñanzas Bìblicas, preocupàndose màs por cuestiones meramente temporales y terrenales, como la política, el arte y el progreso material, que por vivir según la Palabra de Dios. Los Estados Pontificios (que abarcaban un amplio territorio en el centro de Italia) eran administrados como cualquier otro lugar de Europa, ejerciéndose el poder del mismo modo que en cualquier principado o reinado de entonces; Un Papa como Julio II, que resultò ser uno de los grandes mecenas del arte, era apodado “Julio Cèsar” por sus campañas militares, otro llamado Alejandro VI (Rodrigo Borja) fue uno de los Pontìfices màs corruptos y siniestros de la historia. En la elección de los máximos representantes de la Iglesia de este tiempo influìan notoriamente las familias màs ricas y poderosas con las consecuencias que eran de esperarse.
Sumado a ello decisiones equivocadas, como la venta de indulgencias y el proceder del Tribunal de la Inquisiciòn, contribuyeron a la pèrdida de credibilidad del pontificado romano arribándose a una gravísima crisis que deriva en la Reforma Protestante, es decir, en la fractura de la Iglesia Catòlica, un nuevo cisma (esta vez con peores consecuencias que el anterior) que se produce en buena parte de Europa occidental, que se da en principio bajo el Papado de Leòn X, miembro de la Familia Mèdici (artífices del Renacimiento), circunstancia respaldada por gran parte de la Nobleza del viejo continente que vio la oportunidad de enriquecerse con las tierras y bienes eclesiásticos en los lugares donde se producían las rebeliones antipapales.
El “Renacimiento”, que para la Burguesìa emergente de la Revoluciòn francesa de fines del siglo XVIII significò un período extraordinario, con el hombre como centro de todo, desplegando todas sus potencialidades creativas, un regreso a los ideales, valores y fundamentos de la antiguedad greco-romana, en realidad, este momento tan relevante de la historia, representa el principio del fin y cuya consecuencia inmediata y màs grave es la Reforma Protestante.
Si bien durante el Renacimiento se intentò conservar la fe religiosa que había caracterizado a la Edad Media (el arte renacentista es elocuente al respecto; Leonardo, Rafael, Miguel Angel alternaron obras religiosas con las mundanas) el estilo de vida ambiguo que caracterizò al período (pretender combinar lo terrenal y lo espiritual pero con base en el mundo) progresivamente iba a llevar a la humanidad a alejarse cada vez màs de Dios y a concentrarse cada vez màs en las cuestiones mundanas. Una obra artística muy representativa de este tiempo se encuentra en El Vaticano, en las denominadas Estancias de Rafael Sanzio, específicamente en la sala de la signatura, donde el talentoso y reconocido pintor, elabora un conjunto pictórico de frescos, planificado y diagramado por el entonces Papa Julio II, que simboliza la conjunción y síntesis de la cultura occidental, desde la perspectiva renacentista, representándose al arte y la Filosofìa griega, al derecho romano, al derecho canónico y al Sacramento de la Eucaristìa.
Pero esta armonización que se pretendía entre el mundo antiguo pagano y los valores cristianos, con el paso del tiempo, se observarìa que terminarìa prevaleciendo en la Sociedad moderna y cada vez con màs intensidad la secularización por sobre lo sagrado. Esta circunstancia no fue advertida por los contemporáneos renacentistas, que pese a todo vivieron un momento de cierto equilibrio entre lo espiritual y lo terrenal, equilibrio que gradualmente se perderìa.
La Razòn fue remplazando a la Fe y de ese modo, el hombre avanza científicamente pero al mismo tiempo retrocede espiritualmente. No generan sorpresa los acontecimientos que continúan surgiendo a consecuencia del “Renacimiento”. A la Reforma Protestante le sigue el liberalismo político (expuesto en las ideas de John Loocke) y el liberalismo económico (originado en las teorías de Adam Smith) que derivaràn en el Capitalismo industrial que se manifestarà en plenitud con la Revoluciòn Industrial y la Revoluciòn Francesa que simbolizan el ascenso al poder de la Burguesìa industrial en la Naciòn Catòlica màs desarrollada del siglo XVIII y en el resto de Europa y que se extenderìa al nuevo mundo (Amèrica). Posteriormente, a mediados del siglo XIX, la burguesìa dominante dominarìa al mundo desde el sector financiero hasta el presente donde el mundo funciona dentro de un sistema capitalista “salvaje”, que gira alrededor de la especulación financiera, y que ejerce pleno dominio sobre todas las naciones del mundo y sus instituciones políticas, judiciales, educativas y culturales, contando para dicho dominio con un instrumento muy valioso que son los medios de comunicación masivos, muy desarrollados desde la segunda mitad del siglo xx. Y asì, el proceso de decadencia espiritual que comenzara en el siglo XIV llega a su nivel màs bajo en la actualidad, con sociedades deshumanizadas, donde reina absolutamente la indiferencia religiosa y el vacío espiritual, sociedades patéticamente consumistas y materialistas que al no tener fe en Dios ni en la Verdad revelada, ni en la existencia de la vida eterna, caen tristemente en la superstición, en la idolatrìa (¡de otros humanos!) y en un estilo de vida hedonista y hueco, aferrados al ùnico mundo en el que creen, el mundo temporal terrenal, despreciado por Dios, conforme la palabra de su hijo Jesùs: “…….el mundo…….a mì sì que me odia, porque yo muestro que sus obras son malas……”- Juan 7; “……. Si el mundo los odia sepan que antes me odiò a mì. No sería lo mismo si ustedes fueran del mundo, pues el mundo ama lo que es suyo. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los elegí de en medio del mundo, y por eso el mundo los odia……..Si a mì me han perseguido, también los perseguirán a ustedes……..”; “…….Yo les he dado tu mensaje y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo…….” – Juan17); (gobernado por satanàs “……el que gobierna este mundo……” – Juan 14)); (“…….el Espìritu de Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce……” – Juan 14).
(“…….Ustedes son de abajo, yo soy de arriba. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo……”-Juan 8).
Finalmente se impone el “Culto a la Razón”, es decir, que para el hombre moderno carece de entidad la verdad proveniente de la Fe y solo se tiene por aceptable lo que resulta evidente (Jesùs en el siglo I dijo “Dichosos los que creen sin ver”).
El filòsofo Rene Descartes había aconsejado dudar de todo (lo que implicaba dudar de la Palabra de Dios Revelada) y asì el racionalismo (¡que solo toma como cierto lo que viene de la razón de una humanidad que fue expulsada del paraíso¡) se despliega en todas sus formas desde los ateos iluministas franceses hasta las sofisticadas construcciones filosóficas de Kant y Hegel (siglos XVIII y XIX) y de Heidegger (siglo XX).
Evidentemente el pensamiento humano, basado exclusivamente en la limitadísima razón de pecadores, se perdió para siempre con creaciones de sistemas filosóficos que pueden resultar ingeniosos y atractivos para el “intelectualismo” pero que no resuelven los màs grandes interrogantes del ser humano. No resuelven la cuestión del origen del hombre, de su existencia, de su misión en la tierra, de su destino, tampoco resuelven la cuestión de la existencia y esencia de Dios, de su Plan para la humanidad, de la vida eterna.
Lo que resulta inexplicable es como a un hombre al que se le revelò la verdad de todo (la única verdad) hace casi dos milenios haya retrocedido tanto, desde el “Renacimiento” hasta la actualidad, en el conocimiento de la verdad al extremo de convertirse hoy en el ignorante màs grande, comparable con un pagano de la antigua Roma, con un creyente en los promiscuos Dioses de la Mitologìa greco- romana o de las patèticas divinidades egipcias del tiempo de los faraones.
En la Palabra de Jesùs, el Hijo de Dios, que consta en los Evangelios, en las Cartas de sus discípulos, en particular las de San Pedro y San Pablo y en el Libro de Revelaciones de San Juan se encuentra contenida toda la verdad, la única verdad, y no hace falta agregar màs nada.
La humanidad, luego de la Revelaciòn del Plan de Dios, luego de haber alcanzado la máxima sabiduría y de vivir conforme a la Verdad Revelada fue cayendo gradualmente en la incredulidad hasta llegar a la actualidad donde transita la vida como si Dios no existiera, llegando a la indiferencia religiosa y la pèrdida de la Fe, con las consecuencias que se observan en el mundo entero.
La única salida que tiene el hombre es volver a creer en Dios, conforme las enseñanzas de Jesùs. No existe otro camino.
Jesùs nos dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”; “Convièrtanse que el Reino de los Cielos està muy cerca”; “Busquen el Reino de Dios y su Justicia y lo demás será dado por añadidura”. Solo es cuestión de creer en su Palabra, que es Palabra de Dios.
Resulta urgente la conversión, modificar un estilo de vida exageradamente terrenal y que no conduce a nada relevante, por otro que tenga presente en todo momento las enseñanzas de Jesùs y que aspire desde la espiritualidad plena a alcanzar la vida eterna.
“No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino mas bien transfórmense a partir de una renovación interior. Asì sabrán distinguir cual es la voluntad de Dios, lo que le agrada, lo que es perfecto……”. (Romanos 12).
La vida eterna y la felicidad absoluta y permanente (que interiormente son los objetivos de cualquier persona) solo se consigue en el Reino de los Cielos; Ahora bien para llegar a la Beatitud celestial es preciso estar en gracia de Dios para de ese modo salir triunfantes en el Juicio que nos espera.
¿Quién juzgarà a toda la humanidad? – Serà Jesucristo. Ninguna persona humana participarà en la resolución que tome quien ya ha sido designado Juez supremo. Las opiniones humanas no serán tenidas en cuenta en lo màs mínimo por carecer de entidad (adviértase el propio caso del Redentor que fue condenado por los hombres en la tierra pero glorificado en el Cielo).
“Si Dios està con nosotros, ¿Quién estarà contra nosotros?……..¿Quien acusarà a los elegidos de Dios? Dios mismo los declara justos. ¿Quién los condenarà? ¿Acaso será Cristo, el que murió y, màs aùn, resucitò y està a la derecha de Dios intercediendo por nosotros?……….saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos amò……”. (Romanos 8).
Cada persona será juzgada conforme a los criterios de Dios, es decir, que cada persona es valiosa (y por lo tanto merecedora de la dicha eterna) o no lo es, de acuerdo a la merituaciòn que haga Jesucristo en nombre de Dios.
“Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos……Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia”- Mateo 28).
“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria rodeado de todos sus àngeles, se sentarà en el trono de gloria, que es suyo”- (Mateo- 25).
“Que todos, pues, se callen y el mundo entero se reconozca culpable ante Dios” (Romanos 3).
Dios se pronuncia: “Este es mi Hijo, el Amado, escùchenlo…..” (Marcos 9); y en el mismo sentido expresa: “…..Tù eres mi Hijo, el Amado, mi Elegido……”- (Marcos 1).
¿Cómo se recopilaràn y reunirán las pruebas suficientes para dicho juicio?
Jesùs y su Padre celestial saben absolutamente todo de cada uno de nosotros (mucho màs que nosotros mismos) y al momento de sentenciar el destino de la humanidad surgirà de modo evidente, preciso y contundente toda la verdad acerca de nuestros actos mundanos.
“……..Nada hay tan oculto que no haya de ser descubierto o tan escondido que no haya de ser conocido. Por el contrario, todo lo que hayan dicho en la oscuridad será oído a la luz del dìa, y lo que hayan dicho al oído en las habitaciones será proclamado desde las azoteas……..” – Lucas – 12.
“Todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios. Està escrito: Juro por mi mismo, palabra del Señor, que toda rodilla se doblarà ante mì, y toda lengua confesarà la verdad ante Dios…….”. (Romanos 14).
¿Qué criterios serán tenidos en cuenta?
Evidentemente el Hijo de Dios juzgarà con màs rigor en donde se haya manifestado con plenitud su Palabra y se tendrá en cuenta cual ha sido la actitud de cada humano con sus semejantes.
“…….No juzguen y no serán juzgados; No condenen y no serán condenados…….con la medida que ustedes midan serán medidos ustedes…….” – Lucas 6
“Hermanos, no se tomen la justicia por su cuenta, dejen que sea Dios quien castigue” (Romanos 12).
Un ejemplo contundente acerca de que los criterios humanos mundanos no coinciden con los criterios divinos lo demuestra lo siguiente:
Jesùs expresa: “…….de entre los hijos de mujer no se ha manifestado uno màs grande que Juan Bautista, y sin embargo el màs pequeño en el Reino de los Cielos es màs que èl……” – Mateo 11).
Si tenemos en cuenta lo que el mundo y la humanidad admirò y admira respecto del milenio que precede a la venida Cristo surgen los nombres de Julio Cèsar, Augusto, Alejandro Magno, Anìbal, Pericles, Ciceròn, Parmènides, Aristòteles, Socrates, Platòn, Fidias, Arquìmedes, Pitàgoras, Sòfocles, Euclides, Pìndaro, Hesìodo, Homero, etc., etc…..Sin embargo Jesùs manifiesta que para su Reino el superior de todos es Juan El Bautista quien vivió en el desierto alimentándose de insectos y miel silvestre pero que preparò la llegada del Mesìas con su llamado a la conversión espiritual.
Pero a su vez de la misma expresión se desprende que el mejor Ser humano (Juan El Bautista) es inferior al Ser màs inferior que habita el Reino de Dios, lo cual pone de manifiesto las enormes diferencias entre el Cielo y la tierra.
¿Cómo debe ser nuestra actitud en un mundo hostil para ser finalmente reconocidos favorablemente por Dios?
Debemos procurar imitar a Cristo, seguir sus enseñanzas y tener Fe en todo momento en lo que expresan las Sagradas Escrituras.
Si se tiene en cuenta el ejemplo de Jesùs, sus apòstoles, Juan El Bautista y los mártires de la Iglesia Catòlica, surge nítidamente que los elegidos máximos de Dios, los que alcanzan el nivel superior a los ojos del Creador deben reunir tres condiciones: 1) Ser rechazados, humillados y despreciados por el mundo.
2) Soportar a ese mundo hostil desde la máxima debilidad.
3) En ese contexto agradar a Dios.
Quien en esta vida terrenal pueda integrar esa categoría debe considerarse un privilegiado, debe dar gracias a Dios de haberlo elegido para ocupar semejante lugar.
Respecto de la consideración del mundo y la consideración de Dios acerca de nuestro proceder:
“¡Cuìdense de los hombres! A ustedes los arrastraràn ante sus consejos y los azotaràn en sus sinagogas. Ustedes incluso serán llevados ante gobernantes y reyes por causa mìa, y tendrán que dar testimonio ante ellos y los pueblos paganos”……. “…..Si al dueño de casa lo han llamado demonio, ¡que no diràn de los demás de la familia!. Pero no les tengan miedo. Nada hay oculto que no llegue a ser descubierto , ni nada secreto que no llegue a saberse……..” “……..No teman a los que solo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; Teman mas bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno……no tengan miedo…..Al que se ponga de mi parte ante los hombres, yo me pondrè de su parte ante mì Padre de los Cielos……..No piensen que he venido a traer paz en la tierra; No he venido a traer paz, sino espada…….El que no carga con su cruz y viene detrás de mì, no es digno de mì…….. ” Mateo 10).
“¿Por qué dicen las Escrituras que el Hijo del Hombre sufrirà mucho y será despreciado?. Yo se lo digo: Elìas (Jesùs se refiere a Juan Bautista) ya ha venido e hicieron con èl todo lo que quisieron, tal como de èl estaba escrito”- (Marcos 9)
“…….el mundo…….a mì sì que me odia, porque yo muestro que sus obras son malas……”- Juan 7; “……. Si el mundo los odia sepan que antes me odiò a mì. No sería lo mismo si ustedes fueran del mundo, pues el mundo ama lo que es suyo. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los elegí de en medio del mundo, y por eso el mundo los odia……..Si a mì me han perseguido, también los perseguirán a ustedes……..”; “…….Yo les he dado tu mensaje y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo…….” – Juan17); (gobernado por satanàs “……el que gobierna este mundo……” – Juan 14)); (“…….el Espìritu de Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce……” – Juan 14).
(“…….Ustedes son de abajo, yo soy de arriba. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo……”-Juan 8).
“……Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos……Felices los que lloran, porque recibirán consuelo…..Felices los pacientes porque recibirán la tierra en herencia…….Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados…….Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos…….Felices ustedes, cuando por causa mìa los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alègrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que asì persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes”. (Mateo 5).
Respecto de la situación de debilidad en la que debe encontrarse el elegido (La mayor Cruz se lleva desde la soledad, del sentirse abandonados, sin ninguna estructura que proteja, desde la debilidad física).
“Dios mìo, Dios mìo, ¿porque me has abandonado?” – (Marcos 15).
Corintios 2-12: el Señor dijo a Pablo: “Te basta mi gracia, mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad”…….Pablo expresa…..”me preciarè en mis debilidades…….acepto con gusto lo que me toca sufrir por Cristo: enfermedades, humillaciones, necesidades, persecuciones y angustias. Pues si me siento débil, entonces es cuando soy fuerte……”. Pablo refiriéndose a Cristo en Corintios 2-13: “…….Si bien su debilidad lo llevò a la cruz, ahora vive por la fuerza de Dios. Asì también nosotros compartimos su debilidad, pero viviremos con èl por el poder de Dios que actùa en ustedes……”
”…….humana es mi condición, pero no es mi combate. Nuestras armas no son las humanas, pero tienen la fuerza de Dios para destruir fortalezas. Todos esos argumentos y esa soberbia que se oponen al conocimiento de Dios. Todo pensamiento tendrá que rendirse a nosotros y someterse a Cristo……” -Corintios 2-10).
¿Qué circunstancias y condiciones deben presentarse en una persona para intuir desde la tierra que ha sido elegido por Dios y que por lo tanto pasarà con éxito el juicio final y por ende será aceptado en el Reino de los Cielos y tendrá vida y felicidad eterna?
“…….Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos…….Felices los que lloran, porque recibirán consuelo…..Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia…….Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados…….Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia…….Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios……Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios……..Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos…….Felices ustedes, cuando por causa mìa los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alègrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que asì persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes”. (Mateo 5).
“……..Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos…….Felices los que lloran, porque recibirán consuelo……..Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia……..Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados……..Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia……..Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios……..Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios……Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos…….Felices ustedes, cuando por causa mìa los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alègrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que asì persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes”. (Mateo 5).
La Iglesia Catòlica Apostòlica y Romana es la depositaria de la única verdad, es la única intèrprete autorizada de las Sagradas Escrituras. Es la Iglesia fundada por Cristo y pese a sus graves errores a lo largo de los dos milenios desde su creaciòn, que desembocaron en crisis muy severas, como el caso del Cisma de Oriente (1054), las cruzadas, el período renacentista que derivò en la reforma protestante (siglos XV y XVI), la desorientación respecto de los acontecimientos históricos que se dieron en la modernidad y en la era contemporànea, tiene un capital enorme, basado en la figura de Jesùs, de sus discípulos y mártires de todos los tiempos.
Existe en la historia una Iglesia heroica y triunfante que ha dado muestras en cada momento de su fe en Dios y en el Evangelio y que finalmente prevalecerà (Las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella).
Evidentemente la modernidad (en la que el diablo parece haber sido soltado por un tiempo) afectò gravemente a los corazones humanos que se fueron apartando de la verdad revelada y también afectò a la Iglesia Catòlica que ha cometido serias equivocaciones, habiendo estado muchas veces del lado erróneo, respaldando sin darse cuenta a regímenes y sistemas económicos que no tenìan ni tienen nada que ver con las enseñanzas de Jesucristo, habiendo sido inducida a error en numerosas ocasiones por los poderes y reinos que gobiernan este mundo.
No obstante, no se ha equivocado en materia de doctrina y fe, como intèrprete de las Sagradas Escrituras, habiendo desarrollado al respecto un magisterio excepcional. Sus errores han provenido de circunstancias que tienen que ver con el desarrollo histórico del mundo, pero en ese sentido ha sido la única Instituciòn que ha sabido reconocer sus errores, arrepentirse y modificar el rumbo. Un ejemplo de ello es la reacción ante la Reforma protestante, con la Contrarreforma, bajo la inspiración de San Ignacio de Loyola y la Orden de los Jesuitas y la celebración del Concilio de Trento.
La Iglesia Catòlica que en la actualidad afronta una seria crisis ante la pèrdida de fieles en un contexto de enorme indiferencia religiosa y descristianización cultural que también afecta a las vocaciones religiosas, sumado a ello los graves pecados cometidos por miembros de la Instituciòn que han dañado severamente su credibilidad, se encuentra con el desafío de una vez màs reconocer los errores, arrepentirse y purificarse. Es una obligación ineludible, sobre todo tratándose de la Instituciòn màs importante de toda la historia y por lo tanto la que màs responsabilidad tiene por haber sido fundada por el Hijo de Dios, como depositaria de la única verdad y que cuenta entre sus integrantes, a lo largo de toda su existencia, con los hombres y mujeres que màs agradaron y agradan a Dios y a la que le fue confiada, hasta la segunda venida de Jesùs, es decir, hasta el fin de los tiempos, la celebración del ritual màs sagrado, el de la Eucaristìa, que conmemora el sacrificio de Cristo para la salvación de la humanidad elegida. Cristo se encuentra presente en la Eucaristìa; El sacerdote que oficia Misa y quienes asistan al templo miden su fe en ese momento; La celebración tendrá un valor si creen que Jesùs se halla presente y tendrá otro si creen que es solo una simple conmemoración. Jesùs pidió que este ritual se celebrara permanentemente hasta el fin de los tiempos. El comportamiento de la humanidad no satisface a Dios, quien a falta de mèritos y virtudes humanas se conforma diariamente con que el supremo sacrificio de su Hijo sea reconocido y conmemorado debidamente.
El propio Hijo de Dios anticipò que al final de la historia iba a decaer la fe en el corazón de los hombres (y la Iglesia està formada por hombres), no obstante Jesùs también manifestó que estaría presente en todo momento con sus elegidos hasta su regreso glorioso, esta vez, como Rey y Juez de la humanidad, oportunidad que será en el tiempo preciso para rescatar a su Iglesia, la única Instituciòn que trascenderà a este mundo, la única que será salvada y contemplarà y compartirà la victoria de Dios.
“Vi un nuevo Cielo y una nueva Tierra”. La Jerusalen Celestial, donde serán trasladados los elegidos, con sdus nuevos cuerpos gloriosos, que superen el Juicio final, tiene cimientos, bases y columnas sòlidas, construidas con las virtudes, mèritos, sabidurìa y sacrificios de los que agradaron a Dios en esta vida temporal, en cambio, el mundo en que vivimos actualmente se asienta en el dinero y por ende en el afán de lucro, en la avaricia y en la codicia de bienes materiales perecederos de seres humanos investidos de carne pecadora y por lo tanto perecedera, de seres humanos cuya característica común es la ignorancia de la verdad revelada por Jesùs y que por lo tanto actúan como si Dios no existiera (Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen), aferrados a un mundo que ya ha sido sentenciado a la desaparición, que ha sido vencido por el hijo de Dios y sus discípulos en tiempos del imperio romano.
Jesùs ya ha sido coronado Rey en el Reino de los Cielos, desde su asunción que ocurrió en el siglo I de la era cristiana.
Desde entonces los poderes mundanos que se van sucediendo solo ejercen un señorìo efìmero que solo sirve para mantener un orden que permita completar el Plan de Dios para la tierra, un orden que ponga a prueba a los elegidos del Creador para ser elevados a la Vida eterna.
Aùn en la Edad Media, donde el hombre promedio estuvo màs cerca de Dios y el poderoso llegó, en algunos casos (de excepción) a convertirse y seguir el Evangelio, los elegidos tuvieron que padecer al poder para brindar su testimonio de Fe en el Padre Celestial; La expectativa de vida en la era medieval era de cuarenta años, pero seguramente una buena parte de la población tal vez haya pasado por un breve tiempo por el Purgatorio, lo que implica que el camino al cielo les resultò bastante corto. En cambio en la actualidad la expectativa de vida es de màs del doble, pero seguramente quienes sean destinados al Purgatorio pasaràn un largo tiempo en ese lugar habida cuenta de la ausencia de Fe del hombre contemporáneo que, en evidentemente ha elegido un camino mucho màs largo para obtener la Felicidad eterna.
La sabiduría autèntica no pasa por el conocimiento de las cosas de un mundo que ya ha sido derrotado y que va a la extinción, sino que es hombre sabio solo aquel que conoce de las cosas de Dios, el que cree en su palabra y la pone en pràctica, aunque para el mundo sea un analfabeto. Solo sirve el conocimiento cuando conduce a Dios, solo sirven las palabras y los escritos que llevan a Dios; Lo que no proviene ni tiene basamento en las Sagradas Escrituras, y por lo tanto no sirve para conocer a Dios y su Plan de Salvaciòn, no sirve para nada.
Resulta exasperante advertir la enorme ignorancia del hombre moderno y contemporáneo acerca de la Revelaciòn divina. No sirve de nada ser ilustrado, tener una vasta cultura general, dominar una Ciencia, una profesión o un arte, sino se tiene Fe en los designios de Dios; Dicha ignorancia ha generado y genera procesos que inexorablemente terminan negativamente, con consecuencias catastróficas y que culminan en la perdición de las almas.
Siempre debe tenerse presente que el Plan de Dios ha sido concebido exclusivamente para salvar a la humanidad caída, es decir, que el Creador y Padre Celestial por Amor a la humanidad dispuso sacrificar a su único y perfectísimo Hijo Jesucristo para lograr la redención.
Jesùs, por Amor a su Padre y a la humanidad aceptò, beber el cáliz que no querìa beber y por lo tanto soportò persecuciones, humillaciones, ofenzas, flagelaciones, martiro y crucifixión para finalmente resucitar y ascender victoriosamente a los cielos.
Dios sabìa que la humanidad, por carecer de virtudes y mèritos suficientes, no podía lograr la salvación por sì misma y que solo la permitiría el sacrificio de Cristo; Es el rescate de una creatura que si se le aplicara estrictamente la Justicia debería ser condenada, pero que es salvada por puro Amor y Misericordia divina.
El Amor y la Misericordia de Dios alcanza a su Pueblo elegido, el Pueblo Judìo, el cual pese a no reconocer a Jesucristo como Mesìas, siempre será el Pueblo elegido a partir del testimonio de Abraham y las promesas que Dios le manifestara, los mèritos y sacrificios realizados por el Pueblo Hebreo y que constan en el Antiguo Testamento, sus extraordinarios Profetas (Elìas, Isaias, Jeremìas, etc.). Es el olivo bueno al que refiere San Pablo, cuya Conversiòn constituye el objetivo màs preciado por el Creador. Sin el Judaìsmo no existiría la Iglesia Catòlica, cuyo Fundador, Jesùs de Nazareth, era judío al igual que su madre, sus apóstoles y discípulos y Juan El Bautista, es decir, las principales personas de la historia, centrales y determinantes en el Plan divino.
El Amor y la misericordia de Dios alcanza también a los Ortodoxos Cristianos de Oriente, que compartieron con el catolicismo durante el primer milenio su Fe en el Evangelio y contribuyeron en numerosos Concilios a conformar el ritual y la doctrina cristiana y alcanza a los Protestantes, escindidos de la Iglesia Romana durante el siglo XV, es decir, que estuvieron integrados al Catolicismo hasta ese siglo y solo llevan quinientos años separados del Pontificado romano (una cuarta parte del tiempo de existencia del Cristianismo).
Cristianos Ortodoxos y Protestantes creen en Jesùs y contribuyen a difundir su Palabra, pero para que su Fe y su accionar alcancen plenitud necesitan imperiosamente regresar a la Iglesia de Pedro y Pablo.
El Amor y la Misericordia de Dios alcanza al Islam. Mahoma ha sido un Profeta inspirado por el mismo Dios de los cristianos quien le envió al Arcàngel San Gabriel; En la actualidad los musulmanes de todo el mundo deben padecer y sufrir todo tipo de ofenzas y desprecios de parte del mundo occidental dominante que alguna vez fue creyente cristiano, pero que ya no lo es y desde hace tiempo que solo vive preocupado por multiplicar el dinero; Occidente en la contemporaneidad ha realizado y realiza permanentes invasiones y ocupaciones de territorios del Pueblo musulmàn, apropiación de recursos de todo tipo pero principalmente energéticos (Petròleo y Gas) que pertenecen a los seguidores de Mahoma que han sido sometidos en la política, la economìa y militarmente por los dueños del dinero en el mundo. A la explotación en sus propias naciones se suma la explotación en todas sus formas de los musulmanes inmigrantes que residen en el denominado “Primer mundo”.
Lo llamativo es que pese al sometimiento y la opresión que debe soportar y a la pobreza material a la que ha sido llevado, el Pueblo que cree en El Coràn, en vastos sectores de su población mantiene su fe en el Dios que le fue revelado por un Profeta, mientras que en los lugares del mundo donde Dios manifestó la Verdad con la predicación de la palabra de su Hijo, las personas han caìdo en una indiferencia religiosa alarmante que en muchos casos llega a un ateísmo sin retorno.
Sin dudas tanto el Pueblo elegido por Dios (El Pueblo Judìo), como la Iglesia Catòlica y las Iglesias Ortodoxas Cristianas y las Iglesias Protestantes deben reflexionar profundamente ante la situación descripta precedentemente. No obstante también la reflexión debe manifestarse de parte del Islam, en su interior, respecto de las actitudes de sus grupos religiosos fundamentalistas y ciertos regìmenes políticos que también terminan afectándolo.
El Amor y la Misericordia de Dios alcanza a los Hinduìstas, Budistas y demás creencias que actúan de buena fe y que pese a no haber sido evangelizados, actúan conforme a las enseñanzas de Jesucristo. Una vida ejemplar ha sido en el siglo XX el hindù Mahatma Gandhi, quien resultò artífice de la independencia de la India con una lucha pacìfica (nunca utilizò la violencia), respetò a todo el mundo y se sacrificò por su pueblo llevando una vida ejemplar, similar en muchos aspectos con la de muchos santos de la cristiandad.
En igual sentido, el fundador del Budismo, Sidarta Gautama, otra vida ejemplar que vivió en el siglo VI antes de Cristo y que buscò incesantemente la sabiduría y la vida virtuosa. Del mismo modo y en la misma lìnea Laotsè y Confucio y numerosas personas en todo el mundo y en todos los tiempos, que no obstante no recibir las enseñanzas del Evangelio, vivieron como si lo hubieran conocido.
Jesùs juzgarà a los pueblos y las personas teniendo presente las señales y enseñanzas que hubieran recibido y el comportamiento observado. Serà màs riguroso con los que hubieran recibido màs señales y mayor conocimiento acerca de su Plan de Salvaciòn, de allì que las sorpresas serán mayúsculas en el juicio final.
El Amor y la misericordia de Dios alcanza al Pueblo africano que constituye un capìtulo muy doloroso en la historia de la humanidad, que ha sido el màs oprimido, que ha sido reducido a la pobreza extrema y su territorio y sus habitantes han sido y son explotados permanentemente por intereses económicos internacionales predominantes.
Han sufrido a los largo de los siglos una colonización despiadada, que ha impedido su desarrollo. Han sido desarraigados, esclavizados y forzados a vivir en otros continentes siendo utilizados como mano de obra esclava por diversas naciones europeas y americanas.
Actualmente sigue siendo la parte del mundo màs sufrida; Oprimidos y explotados por el mundo denominado “desarrollado” con el agravante de que no ha funcionado debidamente la Evangelizaciòn. El hambre y la pobreza extrema, los deficientes e insuficientes sistemas de salud, la marginalidad social, la desigualdad, son realidades dramáticas que afectan a casi todo el pueblo africano, pueblo originario de la humanidad.
En ese contexto tan duro y complicado e injusto, que constituye una vergüenza para las naciones desarrolladas y los dueños del dinero que lo han generado, los africanos sus descendientes y ascendientes que logren vivir en gracia de Dios, sin dudas, serán de los primeros en encuadrar en las Bienventuranzas de Dios:
“…….Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos…….Felices los que lloran, porque recibirán consuelo…..Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia…….Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados…….Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia…….Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios……Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios……..Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos…….Felices ustedes, cuando por causa mìa los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alègrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que asì persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes”. (Mateo 5).

