“No tengan miedo”: la Virgen María se dirige con estas palabras a tres pastorcillos portugueses de Aljustrel el 13 de mayo de 1917. Es un espléndido domingo por la mañana, Lucía Dos Santos (10 años) y los primos Francisco y Jacinta Marto (9 y 7 años), después de haber participado en la Misa en la parroquia de Fátima, llevan a apacentar a sus ovejas a la ladera de la Cova da Iria. Como era su costumbre, al escuchar la campana del Ángelus recitan el Rosario y después mientras juegan se asustan por un resplandor improviso.
Confundiéndolo con un rayo y temiendo la llegada de un temporal, se encaminan para llevar el rebaño de regreso. Los detiene poco después un nuevo fulgor y delante de ellos, ven a una bella Señora vestida de blanco, sobre un roble, resplandeciente de luz. “He venido a pedirles – les dice – que vengan aquí por seis meses consecutivos, el día 13, a esta misma hora. Luego les diré qué es lo que quiero”. La Señora tiene un vestido adornado con bordes dorados, con un cordón de oro como cinto, un manto cándido y en la mano un rosario de cuentas blancas. La que habla es Lucía; Jacinta escucha la conversación mientras Francisco no oye nada. “¿Quieren ofrecerse a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él les mandará, en acto de reparación por los pecados con los cuales Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?” Pregunta María. “Sí, queremos”, responde Lucía. Y María dice: “Entonces, deberán sufrir mucho, pero la gracia de Dios será vuestra consolación”.
Las apariciones en la Cova da Iria
Lucia ordena a los primos que no cuenten lo ocurrido, “nadie nos creería”, explica. Pero Jacinta, por miedo de recibir un castigo por haber reconducido antes de tiempo a las ovejas del apacentamiento, relata todo a la madre, que no le cree. Lucía, Francisco y Jacinta son regañados por sus padres. Pero la noticia se difunde y en la cita del 13 de junio, con los tres niños, se reúne una pequeña muchedumbre. María pide que se rece tanto y a Lucía, que aprenda a leer y a escribir para transmitir sus mensajes. En la tercera aparición, se reúnen dos mil personas que dejan en la Cova da Iria ofertas en dinero. La Virgen renueva a los pastorcillos la invitación para que se presenten cada 13 del mes en el mismo lugar, reitera su exhortación a rezar por la humanidad y les muestra el infierno. Lucía, Francisco y Jacinta son ridiculizados por los incrédulos, el párroco duda de la veracidad de sus relatos y el alcalde de la municipalidad de Villa Nova de Ourém, encargado de Fátima, trata de hacerlos retractar. El 13 de agosto, detenidos en la cárcel, no pueden ir a la Cova da Iria, pero María se les aparece inesperadamente el 19 de agosto, mientras apacientan el rebaño en Valinhos, poco distante de Aljustrel. Lucía le pregunta qué tienen que hacer con las ofertas de los fieles dejadas en la Cova da Iria y la Virgen le responde que haga construir precisamente allí una capilla. La aparición se repite puntualmente también el 13 de septiembre y para el último encuentro María promete un prodigio para que todos crean.
“Soy la Virgen del Rosario”
Es un día frío y gris el 13 de octubre, la lluvia azota a 70 mil personas, entre las cuales periodistas, fotógrafos y prensa internacional. “Soy la Virgen del Rosario” revela la Señora a Lucía, Francisco y Jacinta, mientras continúa a llover. Después de la aparición, el milagro prometido: la danza del sol. El astro puede ser observado sin ninguna dificultad, asume colores diversos, gira sobre sí mismo y parece que precipitará sobre la tierra. Y cuando el evento extraordinario termina, la ropa de la gente, hasta poco antes empapada de lluvia, está perfectamente seca. Solamente 13 años después, el 13 de octubre de 1930, la autoridad eclesiástica declara las apariciones “dignas de fe” y autoriza el culto a la Virgen de Fátima. Francisco muere el 4 de abril de 1919, Jacinta el 20 de febrero de 1920. Lucía el 17 de junio de 1921 ingresa entre las religiosas de Santa Dorotea. Después de más de 10 años de los votos perpetuos elige entrar en el monasterio carmelitano de Coimbra. Muere el 13 de febrero del 2005, a la edad de 97 años. Francisco y Jacinta son beatificados el 13 de mayo del 2000 por Juan Pablo II y canonizados por el Papa Francisco el 13 de mayo de 2017.
Este 13 de mayo la Iglesia celebra la fiesta de la Virgen de Fátima, que se apareció a los tres pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta, en Cova da Iria (Portugal), en 1917, hace exactamente 105 años.
Por ello, aquí te presentamos 7 datos que todo católico debe saber sobre estas apariciones:
1. La Virgen se apareció 6 veces en Fátima
Aunque se suele hablar de la «aparición» de la Virgen de Fátima, en realidad fueron seis las veces en que María se apareció a los pastorcitos.
Lucía y sus primos, Francisco y Jacinta Marto, vivían en el pueblo de Aljustrel, en Fátima, y trabajaban como pastores de los rebaños de sus familias.
El 13 de mayo de 1917 los tres niños vieron a la Virgen María que les dijo, entre otras cosas, que regresaría durante los próximos meses, todos los días 13 a la misma hora.
La Madre de Dios también reveló a los niños, en su segunda aparición, que Francisco y Jacinta morirían pronto y que Lucía sobreviviría para dar testimonio de las apariciones. Sor Lucía Dos Santos falleció el 13 de febrero de 2005.
En la tercera aparición de la Virgen, el 13 de julio, a Lucía se le reveló el secreto de Fátima.
Según los informes, se puso pálida y gritó de miedo llamando a la Virgen por su nombre. Hubo un trueno y la visión terminó.
El 13 de agosto, día en que debía darse la cuarta aparición, los niños no llegaron a Cova da Iria pues fueron retenidos por el administrador de Ourém. Así, el encuentro con la Virgen ocurrió el 19 de agosto en un lugar llamado Valinhos.
Los pastorcitos volvieron a ver a la Virgen María el 13 de septiembre en Cova de Iría..
En la última aparición, el 13 de octubre de 1917, ante miles de peregrinos que llegaron a Fátima, se produjo el denominado “Milagro del sol”. Según los testimonio, luego de la aparición de la Virgen a los pastorcitos, se pudo ver al sol temblar en una especie de “danza”
2. Francisco y Jacinta murieron pronto, y Lucía se hizo religiosa
Una pandemia de gripe española arrasó en Europa en 1918 y mató a cerca de 20 millones de personas.
Francisco y Jacinta contrajeron la enfermedad ese año y fallecieron en 1919 y 1920, respectivamente.; mientras que Lucía ingresó al convento de las Hermanas Doroteas.
El 13 de junio de 1929, en la capilla del convento en Tuy (España), Lucía tuvo otra experiencia mística en la que vio a la Santísima Trinidad y a la Virgen María.
La Madre de Dios le dijo: «Ha llegado el momento en que Dios le pide al Santo Padre, en unión con todos los obispos del mundo, hacer la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, prometiendo salvarla por este medio» (S. Zimdars-Schwartz, Encuentro con María, 197).
El 13 de octubre de 1930, el Obispo de Leiria (ahora Leiria-Fátima) proclamó que las apariciones de Fátima son auténticas.
3. Sor Lucía escribió el secreto de Fátima 18 años después de las apariciones
Entre 1935 y 1941, por órdenes de sus superiores, Sor Lucía escribió cuatro memorias de los acontecimientos de Fátima.
En la tercera memoria -publicada en 1941- escribió las dos primeras partes del secreto y explicó que había una tercera parte que el cielo aún no le permitía revelar.
En la cuarta memoria añadió una frase, al final de la segunda parte: «En Portugal, se conservará siempre el dogma de la fe, etc.».
Esta frase fue la base de mucha especulación y se dijo que la tercera parte del secreto se refería a una gran apostasía.
Tras la publicación de la tercera y cuarta memoria, el mundo puso atención en el secreto de Fátima y las tres partes del mensaje, incluyendo la petición de la Virgen para que Rusia se consagre a su Inmaculado Corazón, a través del Papa y los obispos del mundo.
El 31 de octubre de 1942 el venerable Papa Pío XII consagró no solo Rusia, sino a todo el mundo al Inmaculado Corazón de María. Lo que faltó, sin embargo, fue la participación de los obispos del mundo.
En 1943, el Obispo de Leiria ordenó a Sor Lucía poner el tercer secreto de Fátima por escrito, pero ella no se sentía en libertad de hacerlo.
No lo escribió sino hasta 1944, pero el texto fue guardado en un sobre lacrado en el que Sor Lucía escribió que no debía abrirse hasta 1960.
4. La tercera parte del secreto de Fátima fue leída por varios Papas
El secreto se mantuvo con el Obispo de Leiria hasta 1957, cuando fue solicitado (junto con copias de otros escritos de la Hermana Lucía) por la Congregación para la Doctrina de la Fe en el Vaticano.
Según el Cardenal Tarcisio Bertone, el secreto fue leído por San Juan XXIII y San Pablo VI.
«Juan Pablo II, por su parte, pidió el sobre que contiene la tercera parte del ‘secreto’ tras el intento de asesinato que sufrió el 13 de mayo 1981«.
Después de leer el secreto, el Santo Padre se dio cuenta de la conexión entre el intento de asesinato y Fátima: “Fue la mano de una madre que guió la trayectoria de la bala”, detalló.
San Juan Pablo II decidió que se hiciera público en el año 2000.
Para saber más del tercer secreto de Fátima puede ingresar al siguiente enlace
5. Las claves del secreto: arrepentimiento y conversión
El entonces Cardenal Joseph Ratzinger (ahora Papa Emérito Benedicto XVI), entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, señaló que la clave de la aparición de Fátima es su llamado al arrepentimiento y a la conversión. (Comentario Teológico)
Las tres partes del secreto sirven para motivar al individuo al arrepentimiento y lo hacen de manera contundente.
6. La primera parte del secreto es una visión del infierno
La primera parte del secreto -la visión del infierno- es para muchos la más importante, porque revela lo que les espera a las personas después de la muerte, si no se arrepienten de sus pecados y no se convierten.
7. La segunda parte del secreto es sobre la devoción al Inmaculado Corazón
En la segunda parte, la Virgen María dice:
«Has visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón».
Después de explicar la visión del infierno, la Madre de Dios habló de una guerra que «iniciará durante el pontificado de Pío XI».
Esta fue la Segunda Guerra Mundial, ocasionada, según las consideraciones de Sor Lucía, por la anexión de Austria a Alemania durante el pontificado de Pío XI.
BENEDICTO XVI Y LA VIRGEN DE FATIMA
Como respuesta a las malinterpretaciones del tercer secreto de Fátima y su asociación con un “caos apocalíptico”, el entonces Cardenal Joseph Ratzinger, ahora Papa Emérito Benedicto XVI, explicó el sentido del texto y cómo puede servir para comprender y vivir mejor el Evangelio.
La tercera parte del secreto de Fátima fue revelada el 13 de julio de 1917 a los tres pastorcitos en Cova da Iria y transcrito por Sor Lucía el 3 de enero de 1944. Fue hecho público por el entonces Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Angelo Sodano, el 13 de mayo del año 2000.
Los mensajes transmitidos en este secreto invitan al arrepentimiento, conversión, oración y penitencia como medios de reparación por los pecados.
Según el Cardenal Ratzinger, cuando era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el llamado a la penitencia es una exhortación a comprender los signos de los tiempos y a la conversión. También es la respuesta a un momento histórico determinado que se caracteriza por grandes dificultades.
El secreto habla sobre un “ángel con la espada de fuego», elemento que para el Cardenal no es fantasía: se refiere a las armas de fuego, que el hombre mismo ha inventado.
Otro elemento de la visión es la fuerza que se opone a la destrucción: el esplendor de la Virgen, que proviene de la penitencia. Esto quiere decir, que la penitencia y la oración tienen el poder de cambiar las predicciones hacia el bien.
El mejor ejemplo, afirma, es que el Papa Juan Pablo II sobrevivió al atentado del 13 de mayo de 1981 en la Plaza de San Pedro, pese a que el secreto predecía su muerte.
Por otro lado, respecto a los tres elementos que aparecen en el secreto (una montaña escarpada, una gran ciudad medio en ruinas, y una gran cruz de troncos rústicos), Ratzinger señala que la montaña es el costoso camino que el hombre debe atravesar y la ciudad en ruinas representa las desgracias que el propio hombre ocasionó con las guerras.
Sobre la montaña está la cruz, el objetivo final, donde la destrucción se transforma en salvación. Por ello, estos símbolos tienen un sentido de esperanza.
El Obispo de blanco (el Papa), tendrá que subir por esa montaña y atravesar la ciudad en ruinas. El Papa precede a los demás, cuyo camino también pasa en medio de los cadáveres. Benedicto indica que la travesía del Papa simboliza el camino de la Iglesia en medio de la violencia, las destrucciones y las persecuciones.
«En la visión podemos reconocer el siglo pasado como siglo de los mártires, como siglo de los sufrimientos y de las persecuciones contra la Iglesia, como el siglo de las guerras mundiales y de muchas guerras locales que han llenado toda su segunda mitad y han hecho experimentar nuevas formas de crueldad. En el ‘espejo’ de esta visión vemos pasar a los testigos de la fe de decenios», indicó.
Esta parte del secreto concluye con una señal de esperanza: Que ningún sufrimiento es en vano. Porque la sangre de los mártires purifica y renueva. De ahí se levantará una Iglesia triunfante. También, la sangre derramada sobre la cruz representa la vivencia actual del sufrimiento de Cristo y la promesa de salvación.
| La devoción a Nuestra Señora de Fátima es emblemática de los Papas que siempre han reconocido la relevancia del mensaje de María |
No es un secreto que los tres últimos papas que hemos tenido en la Iglesia han tenido un afecto especial por Nuestra Señora de Fátima, pero ninguna conexión ha sido tan especial como la de San Juan Pablo II.“No podemos olvidar que San Juan Pablo II fue salvado por Nuestra Señora de Fátima en el intento de asesinato aquí en San Pedro. Esto es fundamental. Nunca se olvidará”, exhortó el cardenal portugués, José Saraiva Martins, ex prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, a Catholic News Service el 29 de marzo.Recordando un poco la historia, un hombre turco llamado Mehmet Ali Agca, le disparó al Papa Juan Pablo II a corta distancia mientras saludaba a una multitud en la Plaza de San Pedro en la fiesta de Nuestra Señora de Fátima, el 13 de mayo de 1981. Dos balas perforaron el abdomen del Papa, pero no fue afectado ningún órgano principal; Una bala habría acabado con su corazón y con la aorta por pocos centímetros.San Juan Pablo dijo más tarde:»Fue la mano de la madre la que guió el camino de la bala».“Ese milagro es la clave para comprender perfectamente la devoción del Papa San Juan Pablo II a Nuestra Señora de Fátima”, dijo el cardenalDada la fecha del intento de asesinato, San Juan Pablo II le atribuyó específicamente a Nuestra Señora de Fátima su milagrosa recuperación. Varios meses después, visitó el sitio de las apariciones, la primera de tres visitas que haría como Papa a Fátima.“Para San Juan Pablo, Nuestra Señora de Fátima lo fue todo, y sus tres visitas al pueblo portugués fueron de un hijo agradecido a la madre que le salvó la vida”, dijo el cardenal Saraiva Martins“Todavía recuerdo, y nunca lo olvidaré, cuando llegó a la pequeña capilla de las apariciones donde estaba la estatua de Nuestra Señora de Fátima”, recordó el cardenal Saraiva Martins.San Juan Pablo II sostenía una de las balas que le habían atravesado y lentamente se acercó a la estatua, colocando la bala en su corona.»Todavía está en la corona hoy. Yo presencié sus gestos, cómo expresó su devoción a Nuestra Señora. Se acercaba cada vez más a ella y repetiría:»Me salvaste, me salvaste».El cardenal Saraiva Martins, fue prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos de 1998 a 2008, y también supervisó con San Juan Pablo II el proceso de la beatificación de Jacinta y Francisco Marto, dos de los tres jóvenes pastores que vieron a María en Fátima.El cardenal también compartió una amistad con la tercera vidente, la Hermana Carmelita Lucía dos Santos, quien murió en 2005.Fue el cardenal Saraiva Martins quien, dos años después de la muerte de la hermana Lucia, pidió al Papa Benedicto XVI suspender el período de espera de cinco años para que su causa de la santidad pudiera abrirse.»El Papa fue muy amable. Él me dijo: «Sí, usted sabe más sobre este tema que yo. Haremos lo que usted dice», recordó el cardenal.»El Papa Benedicto XVI fue un ‘gran devoto de Nuestra Señora de Fátima, incluso antes de su elección al papado», añadió Durante la entrevista en su apartamento, cerca de la plaza de San Pedro, el cardenal Saraiva Martins tomó una copia de una parte de la entrevista que se le hizo al cardenal Joseph Ratzinger en 1985 con el periodista italiano Vittorio Messori.»Antes de convertirse en papa se le hizo una gran advertencia sobre ese lugar… Una convocatoria a la seriedad de la vida, de la historia, de los peligros que amenazan a la humanidad”, dijo el cardenal.El vínculo papal especial con Nuestra Señora de Fátima continúa hoy en día con el Papa Francisco, quien como arzobispo de Buenos Aires, fue un visitante frecuente de un santuario en la ciudad argentina dedicado a ella, dijo el cardenal Saraiva Martins.El Papa Francisco visitará a Fátima del 12 al 13 de mayo para conmemorar el centenario de las apariciones. El cardenal recordó las «hermosas» palabras del Papa Francisco a los peregrinos de habla portuguesa el 13 de mayo del 2015, en el aniversario número 98 de las apariciones:»Confíenle todo lo que son, todo lo que tengan, y de esa manera podrán convertirse en un instrumento de misericordia y de ternura de Dios para sus familias, vecinos y amigos».»Este es un ejemplo de por qué las palabras del Papa Francisco demuestran que es un gran devoto de Fátima… Y por esta razón, él se dirigirá hacia Fátima. Por él y para él, será una gran oportunidad para cumplir este deseo que ha expresado ya varias veces», dijo el cardenalLa devoción a Nuestra Señora de Fátima es emblemática de los Papas del siglo pasado que siempre han reconocido la relevancia del mensaje de María, en particular su énfasis en la fe, la conversión, la esperanza y la paz”, prosiguió»Hoy necesitamos fe, estar más cerca de Dios, de nuestros hermanos y hermanas, no odiarnos los unos a los otros. Necesitamos esperanza y necesitamos paz», dijo el Cardenal Saraiva Martins.»En resumen, el mensaje que Fátima dio hace 100 años, es de extrema relevancia». |
El 13 de mayo de 1917, los tres pastorcitos vieron un relámpago en un día radiante. Mientras resguardaban a sus ovejas, observaron una nube sobre la que una mujer se encontraba parada y rodeada por un resplandor que parecía venir del sol. En sus manos sostenía un rosario de cuentas brillantes como perlas y una cruz de plata.
La Virgen de Fátima se les apareció a los pastorcitos, por primera vez, el 13 de mayo de 1917.
Desde esa primera vez hasta el mes de octubre, la Virgen se les apareció a los pastorinhos los días 13 de cada mes y les dejó sus tres secretos o profecías a los pequeños.
Francisco y Jacinta Martos murieron poco después; Lucía Santos fue la encargada de transmitirlos al mundo.
Cuáles fueron las tres profecías de la Virgen de Fátima
Los tres mensajes que dejó la Virgen de Fátima fueron considerados premonitorios y, de acuerdo al Vaticano, su contenido ya se cumplió.
San Juan Pablo II sostuvo que las visiones de la Virgen de Fátima eran “revelaciones privadas cuyo propósito es ayudar a vivir más plenamente de acuerdo a las enseñanzas de Cristo”.
La primera de las profecías se vincula con la Revolución Rusa. Era 1917 y desde febrero en ese país estaban ocurriendo acontecimientos que terminaron con la Revolución de octubre y, luego, la conformación de la Unión Soviética.
La Virgen de Fátima dejó tres mensajes que, según el Vaticano, fueron premonitorios.
Otra profecía hablaba de nuevos tiempos bélicos una vez que terminara la Primera Guerra Mundial (que en ese momento se estaba llevando a cabo y finalizó en noviembre de 1918) y adelantaba la Segunda Guerra Mundial.
El último secreto se vinculaba al Papa San Juan Pablo II y anticipaba el atentado que sufrió el Sumo Pontífice el 13 de mayo de 1981, cuando le dispararon en la Plaza de San Pedro.
Fue el mismo Juan Pablo quien aseguró haber sobrevivido al ataque gracias a la intercesión de la Virgen María y a la profecía de la Virgen de Fátima que adelantó que eso iba a suceder.
Virgen de Fátima: qué es el «Milagro del Sol»
El 13 de octubre de 1917 tuvo lugar la sexta -y última- aparición de la Virgen de Fátima. En ese momento, sucedió un fenómeno tan místico como mágico: el «Milagro del Sol».
Todo sucedió al mediodía en localidad portuguesa de Cova da Iria frente a Lucía, Francisco y Jacinta y miles de peregrinos que se habían acercado a ver a la Virgen. Habían anunciado que aparecería y produciría un milagro.
El día amaneció feo. De hecho, llovía torrencialmente. Así llegó el mediodía y no pasaba nada. Todo era espera. De acuerdo a los diarios de aquel tiempo, había 40.000 personas en el lugar. Todos estaban empapados.
De repente, Lucía ordenó que guardasen los paraguas. Giró, y a Francisco y a Jacinta les avisó: “Ya viene Ella, he visto el resplandor”. La lluvia de golpe paró y el cielo se despejó totalmente.
En el lugar en el que ocurrió el «Milagro del Sol» se construyó en santuario. Foto: Shutterstock
Cuando la Virgen apareció, brillante, le habló directamente a Lucía, cuenta José María Zavala en El secreto mejor guardado de Fátima.
«Decidles que hagan aquí una capilla en mi honor; que soy Vuestra Señora del Rosario; que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra va a terminar y los soldados volverán pronto a sus casas», dijo anunciando, también, el final de la Primera Guerra.
Luego el Sol empezó a girar sobre sí mismo, como si fuera una rueda de fuego, al tiempo que esparcía hacía todos lados resplandores multicolores.
Minutos más tarde, se detuvo para volver a reanudar su increíble danza casi de inmediato, como si fuese a desprenderse del cielo y a caer sobre la multitud.
Atónitos y asustados, muchos de los presentes cayeron de rodillas para rezar o gritar hasta más no poder.
En ese mismo lugar, poco después, en 1920, se construyó una capilla. Actualmente es el famoso Santuario.
La oración a la virgen de Fátima
Oh Virgen Santísima, Vos os aparecisteis repetidas veces a los niños; yo también quisiera veros, oír vuestra voz y deciros: Madre mía, llevadme al Cielo. Confiando en vuestro amor, os pido me alcancéis de vuestro Hijo Jesús una fe viva, inteligencia para conocerle y amarle, paciencia y gracia para servirle a Él a mis hermanos, y un día poder unirnos con Vos allí en el Cielo.
Dos balas perforaron el abdomen del Papa, pero no fue afectado ningún órgano principal; Una bala habría acabado con su corazón y con la aorta por pocos centímetros.San Juan Pablo dijo más tarde:»Fue la mano de la madre la que guió el camino de la bala».“Ese milagro es la clave para comprender perfectamente la devoción del Papa San Juan Pablo II a Nuestra Señora de Fátima”, dijo el cardenalDada la fecha del intento de asesinato, San Juan Pablo II le atribuyó específicamente a Nuestra Señora de Fátima su milagrosa recuperación. Varios meses después, visitó el sitio de las apariciones, la primera de tres visitas que haría como Papa a Fátima.“Para San Juan Pablo, Nuestra Señora de Fátima lo fue todo, y sus tres visitas al pueblo portugués fueron de un hijo agradecido a la madre que le salvó la vida”, dijo el cardenal Saraiva Martins“Todavía recuerdo, y nunca lo olvidaré, cuando llegó a la pequeña capilla de las apariciones donde estaba la estatua de Nuestra Señora de Fátima”, recordó el cardenal Saraiva Martins.San Juan Pablo II sostenía una de las balas que le habían atravesado y lentamente se acercó a la estatua, colocando la bala en su corona.»Todavía está en la corona hoy. Yo presencié sus gestos, cómo expresó su devoción a Nuestra Señora. Se acercaba cada vez más a ella y repetiría:»Me salvaste, me salvaste».El cardenal Saraiva Martins, fue prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos de 1998 a 2008, y también supervisó con San Juan Pablo II el proceso de la beatificación de Jacinta y Francisco Marto, dos de los tres jóvenes pastores que vieron a María en Fátima.El cardenal también compartió una amistad con la tercera vidente, la Hermana Carmelita Lucía dos Santos, quien murió en 2005.Fue el cardenal Saraiva Martins quien, dos años después de la muerte de la hermana Lucia, pidió al Papa Benedicto XVI suspender el período de espera de cinco años para que su causa de la santidad pudiera abrirse.»El Papa fue muy amable. Él me dijo: «Sí, usted sabe más sobre este tema que yo. Haremos lo que usted dice», recordó el cardenal.»El Papa Benedicto XVI fue un ‘gran devoto de Nuestra Señora de Fátima, incluso antes de su elección al papado», añadió
Durante la entrevista en su apartamento, cerca de la plaza de San Pedro, el cardenal Saraiva Martins tomó una copia de una parte de la entrevista que se le hizo al cardenal Joseph Ratzinger en 1985 con el periodista italiano Vittorio Messori.»Antes de convertirse en papa se le hizo una gran advertencia sobre ese lugar… Una convocatoria a la seriedad de la vida, de la historia, de los peligros que amenazan a la humanidad”, dijo el cardenal.El vínculo papal especial con Nuestra Señora de Fátima continúa hoy en día con el Papa Francisco, quien como arzobispo de Buenos Aires, fue un visitante frecuente de un santuario en la ciudad argentina dedicado a ella, dijo el cardenal Saraiva Martins.El Papa Francisco visitará a Fátima del 12 al 13 de mayo para conmemorar el centenario de las apariciones.
El cardenal recordó las «hermosas» palabras del Papa Francisco a los peregrinos de habla portuguesa el 13 de mayo del 2015, en el aniversario número 98 de las apariciones:»Confíenle todo lo que son, todo lo que tengan, y de esa manera podrán convertirse en un instrumento de misericordia y de ternura de Dios para sus familias, vecinos y amigos».»Este es un ejemplo de por qué las palabras del Papa Francisco demuestran que es un gran devoto de Fátima… Y por esta razón, él se dirigirá hacia Fátima. Por él y para él, será una gran oportunidad para cumplir este deseo que ha expresado ya varias veces», dijo el cardenalLa devoción a Nuestra Señora de Fátima es emblemática de los Papas del siglo pasado que siempre han reconocido la relevancia del mensaje de María, en particular su énfasis en la fe, la conversión, la esperanza y la paz”, prosiguió»Hoy necesitamos fe, estar más cerca de Dios, de nuestros hermanos y hermanas, no odiarnos los unos a los otros. Necesitamos esperanza y necesitamos paz», dijo el Cardenal Saraiva Martins.»En resumen, el mensaje que Fátima dio hace 100 años, es de extrema relevancia».