La historia de San Pablo en Malta

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Una de las bahías más bonitas de la isla de Malta es la de San Pablo. Su historia está íntimamente relacionada con la vida del santo quien desembarcó aquí en el año 60 tras un naufragio.

Los capítulos 27 y 28 de los Hechos de los Apóstoles narran la historia de San Pablo quien vió saciada su sed por una fuente que milagrosamente surgió en esta bahía. Hoy la Fuente del Apóstol o Ghajn Razul recuerda ese «hecho». Por esta misma zona, San Pablo arrojó una serpiente al fuego donde hoy se levanta la Iglesia de tal-Huggiega o Iglesia de la Hoguera y desde aquí fue llevado a presencia del gobernador romano Publius.

El capítulo 27 de los Hechos de los Apóstoles contiene aquella célebre parte del diario de san Lucas donde se cuenta detalladamente el naufragio. Fue en el otoño del año 60. Había que trasladar presos desde las colonias romanas del Mediterráneo hacia Roma. Pablo era uno de ellos, bajo la custodia del centurión romano Julio de la “cohorte augusta”. Salieron hacia Adrumeto en Misia, Asia Menor, donde esperaban alcanzar una nave que fuese a Italia. Cuando la nave zarpó de Cesarea de Filipo, el tiempo comenzó a revolverse. Todos los presos iban esposados. A pesar de la tormenta lograron llegar hasta Mira, donde el cargamento humano fue reembarcado en otra nave.

El mal tiempo les acompañó, echándolos a las playas de Creta donde Pablo aconsejó pasar el invierno, pero Julio debía llegar a Roma con su carga. Navegaron días y días llevados por la furia de las tempestades que los echaba hacia las costas africanas sin que pudieran gobernar la nave. Según la Biblia, Pablo pasaba los días en oración y fue entonces cuando recibió «un mensaje»: No temas, Pablo, tú has de comparecer ante el Cesar, y he aquí que Dios te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo” (Hechos 27,24)..

Y luego, como en las pelis, vió en sueños: «una isla que emergía del mar, la cual nunca había visto, y una nave hecha pedazos en el peñasco. “A esta isla – dijo la voz – habéis de ser arrojados”. A la mañana siguiente vieron una playa arenosa entre altas paredes acantiladas y al intentar llegar a ella, la nave encalló para comenzar a hundirse, y fue Julio quien ordenó desencadenar a los reos para que cada uno se salvara como pudiera. Y así llegaron a las costas de esta bahía de Malta, que hoy lleva el nombre del santo.

 

 

1 CORINTIOS 2

Proclamación de Cristo crucificado

  1. Así que, hermanos, cuando fui a ustedes para anunciarles el testimonio de Dios, no lo hice con palabras elocuentes ni sabias.

2. Más bien, al estar entre ustedes me propuse no saber de ninguna otra cosa, sino de Jesucristo, y de este crucificado.

3. Estuve entre ustedes con tanta debilidad, que temblaba yo de miedo.

4. Ni mi palabra ni mi predicación se basaron en palabras persuasivas de sabiduría humana, sino en la demostración del Espíritu y del poder,

5. Para que la fe de ustedes no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

La revelación por el Espíritu de Dios

6. Sin embargo, entre los que han alcanzado la madurez sí hablamos con sabiduría, pero no con la sabiduría de este mundo ni la de sus gobernantes, los cuales perecen.

7. Más bien hablamos de la sabiduría oculta y misteriosa de Dios, que desde hace mucho tiempo Dios había predestinado para nuestra gloria,

8. Sabiduría que ninguno de los gobernantes de este mundo conoció, porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria.

9. Como está escrito:

«Las cosas que ningún ojo vio, ni ningún oído escuchó,

ni han penetrado en el corazón del hombre,

son las que Dios ha preparado para los que lo aman.»

10. Pero Dios nos las reveló a nosotros por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo examina todo, aun las profundidades de Dios.

11. Porque ¿quién de entre los hombres puede saber las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así mismo, nadie conoce las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

12. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que entendamos lo que Dios nos ha dado,

13. de lo cual también hablamos, pero no con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, que explican las cosas espirituales con términos espirituales.

14. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son una locura; y tampoco las puede entender, porque tienen que discernirse espiritualmente.

15. En cambio, el hombre espiritual juzga todas las cosas, pero él no está sujeto al juicio de nadie.

16. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿O quién podrá instruirlo? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.

 

 

2 Corintios 12- Visión y debilidad de Pablo

Me veo obligado a jactarme, aunque nada se gane con ello. Paso a referirme a las visiones y revelaciones del Señor. Conozco a un seguidor de Cristo que hace catorce años fue llevado al tercer cielo (no sé si en el cuerpo o fuera del cuerpo; Dios lo sabe). Y sé que este hombre (no sé si en el cuerpo o aparte del cuerpo; Dios lo sabe) fue llevado al paraíso y escuchó cosas indecibles que a los humanos no se nos permite expresar. De tal hombre podría hacer alarde, pero de mí no haré alarde sino de mis debilidades. Sin embargo, no sería insensato si decidiera jactarme, porque estaría diciendo la verdad. Pero no lo hago, para que nadie suponga que soy más de lo que aparento o de lo que digo.

Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara. Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.

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